Estas en: Facultad de Medicina Veterinaria y Agronomía Académico FAVA participa en Expedición Científica en la Antártica
Publicado el 13 de febrero de 2026
En uno de los escenarios más extremos y fascinantes del planeta, el académico de la Facultad de Medicina Veterinaria y Agronomía de Universidad de Las Américas, Miguel Ávila, fue parte de la Expedición Científica Antártica 62 (ECA62), desarrollando trabajo en terreno en el marco del proyecto RT32-22, “Una mirada a la acumulación de mercurio y sus efectos en las redes tróficas de ballenas barbadas de las Islas Shetland del Sur y la Península Antártica”, financiado por el Instituto Antártico Chileno (INACH).
El objetivo de la investigación es comprender cómo el mercurio, especialmente en su forma metilada, se bioacumula y biomagnifica en las tramas tróficas antárticas, afectando a depredadores superiores como las ballenas. El proyecto busca generar evidencia científica sobre el impacto de contaminantes globales en los ecosistemas polares, posicionando a estos cetáceos como bioindicadores del estado ambiental en un contexto de cambio global.
El trabajo de campo se desarrolló en los alrededores de Isla Doumer, en el archipiélago Palmer, frente a la costa occidental de la península Antártica. En este entorno de aguas frías de alta productividad biológica, el equipo científico realizó el levantamiento de muestras biológicas y ambientales en zonas de presencia de ballenas. Participaron directamente en terreno Andrea Hirmas, Borja Bernales, Luis Aguilar y Miguel Ávila, quienes estuvieron a cargo del muestreo y registro de datos.
Entre las acciones realizadas se incluyeron biopsias de piel y grasa de ballenas obtenidas mediante métodos no letales, muestreo de agua y kril para analizar cómo el mercurio ingresa a la base de la cadena trófica, y registros fotográficos y morfométricos a través de drones y cámaras. Estos registros permiten identificar individuos por características únicas de su aleta dorsal y cola, así como relacionar la presencia de contaminantes con su estado físico y su ecología.
El despliegue científico se realizó con apoyo logístico del buque Betanzos y de la lancha científica Karpuj, que facilitó el traslado del personal y equipamiento hacia zonas marinas remotas. En condiciones antárticas exigentes, la coordinación y planificación diaria fueron fundamentales para optimizar cada salida en bote zodiac, considerando clima, mareas y seguridad.
Más allá de los resultados técnicos, la experiencia también tuvo un fuerte componente humano. En ese contexto, el académico Miguel Ávila destacó que “Participar en esta campaña en Isla Doumer fue una experiencia profundamente enriquecedora, tanto en lo científico como en lo humano. El trabajo coordinado junto a Andrea, Borja y Luis en terreno demostró que en la Antártica la ciencia es siempre un esfuerzo colectivo. La buena convivencia, el respeto y la confianza mutua fueron tan importantes como los datos obtenidos: en condiciones extremas, el trabajo en equipo no es un complemento, es la base de todo”. Sus palabras reflejan cómo la ciencia antártica exige no solo rigurosidad metodológica, sino también cohesión y compromiso compartido.
Durante la campaña también se aplicaron protocolos de manejo y conservación de muestras, asegurando su correcta trazabilidad para posteriores análisis en laboratorio. La documentación visual del trabajo permitió respaldar científicamente la investigación y, al mismo tiempo, acercar este esfuerzo a la comunidad académica y al público general.
Esta investigación aplicada de alto impacto, conecta el conocimiento científico con problemáticas globales como la contaminación ambiental y sus efectos en la biodiversidad. Desde uno de los territorios más remotos del planeta, la labor del equipo aporta evidencia importante para comprender la relación entre actividades humanas, contaminantes y la salud de los sistemas marinos antárticos.