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La Vicerrectoría de Investigación de  Universidad de Las Américas (UDLA) dio a conocer a los ganadores del Fondo Concursable de Investigación Regular de UDLA. En esta oportunidad, destacan la titulada del Magíster en Prácticas Socio-Espaciales, Dora Arroyo, y el académico, Julio Suárez, quienes investigarán técnicas de construcción de navíos en Ecuador con el objetivo de comprender estas prácticas como formas de conocimiento situadas.

La investigación, que se llevará a cabo en la Reserva de Producción de Fauna Cuyabeno, ubicada en la provincia de Sucumbíos, en el noreste de la Región Amazónica de Ecuador, se enfoca en el levantamiento y análisis de modos de elaboración de navíos que han perdurado desde períodos precolombinos, y que son desarrollados por comunidades que habitan una reserva específica de ese país.

A través de trabajo de campo, registro visual y cartográfico, el proyecto busca documentar estas técnicas en su relación directa con el territorio, los ciclos naturales y los sistemas de creencias locales.

“En Latinoamérica existe un crisol de técnicas, dado que contamos con pueblos profundamente diversos. Lo que este proyecto de investigación propone es establecer ciertos marcos que permitan comparar estas diversidades técnicas sin aplanarlas. Comprender aspectos que muchas veces son tratados desde una mirada folclórica o exotizante”, explicó Julio Suárez, académico UDLA.

Por su parte, Arroyo comentó su rol en la investigación; “me interesa trabajar las nociones de cosmotécnica y tecnodiversidad como modos de hacer, sentir y pensar la tecnología desde lo colectivo”.

En esa línea, agregó que “mi experiencia territorial ha permitido desarrollar trabajos en campo sin separar la técnica del cosmos, y reconocer lo constructivo, material y cotidiano como actos de pensamiento técnico que se sostienen mediante diversos ensamblajes, incluso en contextos donde todo parece colapsar”.

El fondo entrega financiamiento por dos años, lo que permite realizar el proyecto. Este apoyo económico, cercano a los cuatro millones de pesos, es clave para cubrir gastos necesarios asociados a la investigación, como viajes y la retribución por el trabajo investigativo de la investigadora en Ecuador.

Este respaldo institucional posibilita la incorporación de una investigadora profesional formada en el Magíster, aspecto fundamental tanto para el desarrollo integral del proyecto como para la ejecución del trabajo de campo, fortaleciendo así la calidad y proyección de la investigación.

“No buscamos traducir estos saberes a métricas ni subsumirlos en lenguajes técnicos dominantes, sino acompañar. Esta participación activa es central para el proyecto: garantiza una investigación respetuosa y pertinente, evita la extracción de saberes sin reciprocidad y enriquece los resultados a partir de perspectivas locales encarnadas”, enfatizó la investigadora.

“Este proyecto permite pensar a América Latina no como una periferia tecnológica, sino como un ensamblaje de prácticas heterogéneas y saberes en constante devenir. No buscamos definir una técnica latinoamericana única, sino reconocer una pluralidad irreductible de mundos técnicos”, concluyó la titulada del Magíster en Prácticas Socio-Espaciales.