Estas en: Facultad de Arquitectura, Animación, Diseño y Construcción Investigador UDLA inaugura la exposición “Casa-Cuartel”, una reflexión sobre memoria, arquitectura y violencia estatal
Publicado el 23 de enero de 2026
El investigador del Centro Producción del Espacio de UDLA, Dr. José Abásolo, inauguró en la Galería Barco la exposición Casa-Cuartel, en el marco del cierre de su investigación “Quetropillán: espacio, literatura, violencia y postmemoria”.
El estudio propone una reconstrucción gráfica de la Casa-Cuartel de Lo Curro, un espacio donde coexistieron los talleres literarios de Mariana Callejas y el centro de operaciones de la DINA dirigido por Michael Townley, lugar en el que se experimentó con gas sarín. La investigación contó con la colaboración del arquitecto Sebastián Tapia y el apoyo de Vinculación con el Medio de UDLA.
La exposición, que estará disponible hasta el 12 de marzo, contó con la curaduría de Fernando Portal, Director del Núcleo Lenguaje y Creación. La muestra propone un ejercicio crítico de puesta en escena de una arquitectura ausente y aborda la paradoja de un inmueble que fue, simultáneamente, espacio doméstico y dispositivo de violencia estatal, revelando cómo lo cotidiano y lo represivo coexistieron en un mismo cuerpo arquitectónico, separados apenas por muros, escaleras y losas de hormigón.
“La investigación Casa-Cuartel se origina a partir de dos preguntas centrales: cómo es posible reactivar la presencia de una edificación hoy ausente a partir de sus huellas materiales, documentales y narrativas, y de qué manera analizar y representar una espacialidad que albergó simultáneamente prácticas de vida doméstica y dispositivos de violencia estatal. Abordar estas preguntas desde la arquitectura permitió explorar críticamente las tensiones entre espacio, memoria y violencia, más allá de su materialidad física”, explicó Abásolo.
La obra reconstruye la historia de una casa en Lo Curro, Vitacura, que en 1975 funcionó simultáneamente como vivienda familiar y cuartel de la DINA. En su tercer piso se realizaban encuentros literarios organizados por Mariana Callejas, mientras sus niveles inferiores operaban como centro clandestino de represión y como espacio del Proyecto Andrea, vinculado a Michael Townley y Eugenio Berríos.
“La propuesta curatorial consistió en invitar a la audiencia a pensar la existencia de múltiples casas. Del mismo modo en que el inmueble cumplió diversas funciones, existieron tantas casas como sistemas de registro la documentaron. Esta idea articula la organización espacial de la exposición”, comentó Portal.
El paso desde la investigación histórica hacia la exposición no se entendió como una operación de ilustración o mera divulgación del conocimiento producido, sino como un desplazamiento metodológico, en el que la exposición fue concebida como un nuevo campo de investigación en sí mismo.
“Una de las decisiones fundamentales fue no intentar reconstruir la Casa-Cuartel como un objeto cerrado o total. En su lugar, se optó por trabajar con fragmentos, capas y discontinuidades, reproduciendo en el espacio museográfico la misma condición de incompletitud que caracteriza a los archivos disponibles”, señalo el investigador.
El proyecto aporta a las discusiones contemporáneas sobre memoria, arquitectura y espacio urbano en Chile al situarse en el campo de la postmemoria, en el sentido propuesto por Marianne Hirsch, articulando esta noción con una reflexión crítica sobre la arquitectura y su dimensión política.
Más que abordar la memoria directa de los hechos, Casa-Cuartel, se inscribe en una generación que accede al pasado a través de relatos fragmentados, archivos incompletos, documentos judiciales y mediaciones culturales, entendiendo la distancia temporal no como una carencia, sino como una condición productiva para el pensamiento crítico.
“Me interesa trabajar desde la postmemoria, no como una falta de acceso al pasado, sino como una forma situada de relacionarse con él. En Casa-Cuartel, lo ausente se construye a partir de fragmentos, archivos y mediaciones que evidencian cómo la arquitectura también participa en la producción de sentido político, y cómo la distancia temporal puede convertirse en una herramienta para repensar críticamente la memoria y el espacio urbano”, concluyó Abásolo.