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Shirley Mosquera, vecina de Maipú y socia comunitaria del Programa de Intervención Comunitaria (PIC) de Universidad de Las Américas (UDLA), ha dado un paso significativo en su vida al matricularse en UDLA tras participar en la Escuela Territorial Sol Poniente y rendir la Prueba de Acceso a la Educación Superior (PAES). Su historia es un testimonio de perseverancia y compromiso con la educación y la comunidad.

Shirley Mosquera comenzó su vínculo con UDLA a través de una invitación que recibió de una amiga de la iglesia para participar en la Escuela Territorial Sol Poniente. “Era una buena idea aprovechar esta iniciativa y sumarse a la Universidad en la visita”, recuerda Shirley. La experiencia le permitió adquirir conocimientos en temas de salud, kinesiología y enfermería, además de compartir con señoras adultas mayores interesadas en jardinería y manualidades. “Me proyectaba también en eso, decía, en algún momento yo voy a estar así, en clases dentro de la Universidad”, comenta.

La participación en la Escuela Territorial fue un punto de inflexión para Shirley, quien decidió que era el momento de retomar sus estudios.

El año pasado, trabajó en el casino del Hospital El Carmen hasta fines de enero. Sin embargo, su inquietud por retornar a las salas de clase la llevó a tomar la decisión de dejar su trabajo. “Mis hijos están un poco más grandes y están estudiando también su carrera, entonces ellos también me dijeron, mamá, estate tranquila, este es tu momento”, relata.

En mayo, Shirley asistió al Campus de Maipú, donde tuvo la oportunidad de asistir a clases y experimentar la vida universitaria. Durante dos meses, fue a clases junto con estudiantes y el equipo del Programa de Intervención Comunitaria, en el marco de la Escuela Territorial Sol Poniente y, posteriormente, en septiembre, continuó su preparación para la PAES. “Quería medirme, a ver cómo estoy, si me resulta, y si no, bueno, capaz que pueda tomar otra decisión”, explica. Su dedicación y esfuerzo la llevaron a rendir la PAES en diciembre, mientras también participaba en el emprendimiento FOSI de la municipalidad de Maipú.

Un nuevo comienzo en UDLA

Tras rendir la PAES, Shirley decidió postular a UDLA como su primera opción. Su esfuerzo dio frutos y logró matricularse en Pedagogía Básica, donde comenzó su primer día de inducción con gran entusiasmo. “Me sentí como que había retornado a mis 18 o 20 años”, comenta.

Shirley destaca la importancia de la Escuela Territorial en su decisión de retomar los estudios. “Creo que el entusiasmo de haber ido a ese taller, a la escuela territorial, volver a ver la sala, los estudiantes, dije, no, aquí hay una señal. Tengo que intentarlo”, reflexiona.

Shirley siempre tuvo una inclinación por la educación y la pedagogía. “Me gusta transmitir lo que aprendo, ser generosa con el conocimiento”, afirma. Su interés por la docencia se remonta a su juventud, cuando consideró estudiar Marketing o algo relacionado con la docencia. Aunque inicialmente ingresó a Ingeniería Química en la Universidad Nacional de su país, Perú. Sin embargo, las circunstancias económicas y familiares la llevaron a dejar sus estudios y emigrar a Chile.

El inicio de su vida universitaria en la UDLA representa un desafío y una oportunidad para Shirley. “Para mí es un desafío grande. Ya tengo mentalizado que en la casa también voy a poner horario, ordenar para que todos nos ayudemos”, explica. A pesar de las responsabilidades como mamá y esposa, Shirley está decidida a aprovechar esta oportunidad y continuar su formación académica.

La historia de Shirley Mosquera es un ejemplo inspirador de perseverancia y compromiso con la educación y la comunidad. Su participación en la Escuela Territorial Sol Poniente y su decisión de matricularse en UDLA demuestran que nunca es tarde para retomar los estudios y perseguir los sueños. Universidad de Las Américas se enorgullece de contar con estudiantes como Shirley, quienes enriquecen la comunidad universitaria con su experiencia y dedicación.