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Estudiantes de la Escuela de Arquitectura presentaron sus proyectos de título a través de una intervención territorial en el barrio Músicos del Mundo de la comuna de San Joaquín. La iniciativa contó con la guía del académico regular, Julio Suárez, y con el académico adjunto, Leo Capetto, quienes desarrollaron el concepto del taller llamado “Fantasías en la incertidumbre: arquitecturas pasajeras”, el que llevo a los estudiantes a producir sus proyectos.

Estos proyectos de título forman parte de una propuesta de la Escuela de Arquitectura enfocada en poner a la academia como práctica con proyectos que aborden temáticas socioespaciales urbanas de comunidades locales.

El taller de título tuvo sus inicios en el 2020. Desde esa fecha, han hecho un trabajo de reflexión y cuestionamiento sobre la fragilidad de la época en que vivimos, llegando a la conclusión de que la incertidumbre que se genera por distintos aspectos del cotidiano vivir se tiene que contrarrestar por medio de la fantasía.

El académico adjunto, Leo Capetto, plantea que “faltan fantasiosos, y esa era nuestra apuesta en el taller. A la incertidumbre se le puede navegar con fantasía, y la invitación era a que los estudiantes sean la fantasía. La fantasía no es un delirio, es una provocación. Primero duda de la indiscutible verdad en la que vivimos, se pregunta si las cosas no podrían ser de otra manera, entonces se monta en esa realidad y la distorsiona, aceptándola y negándola al mismo tiempo. He intenta hacer esto con estilo y con sensualidad”.

De esta manera, los proyectos de título transitan por las fantasías de los estudiantes en un barrio específico detectando situaciones y particularidades de este en estos tiempos de incertidumbre. Capetto señaló que “el taller piensa que la arquitectura no viene a solucionar algún problema, sino a observar con atención y cariño, a conversar con las y los vecinos, las organizaciones que nos han abierto las puertas para hacer preguntas”.

Durante una jornada, los estudiantes presentaron los distintos proyectos:

  • Rachel Molina, “Casa dinámica”: estructura emplazada en una plaza pública que toma la forma de una casa del barrio y que tiene como fin ser utilizada para la vida colectiva.
  • Ignacio Vidaurre, “La caja roja”: museo andante que aborda una historia particular de objetos desechados que fueron encontrados en los suelos del barrio dándoles un valor que perdieron.
  • Katherine Roa, “Producción al límite”: estructura de madera que describe con el teatro y la danza como se ha transformado nuestra vida cotidiana en el último tiempo con su mercantilización.
  • Andrés García, “La nube”: conjunto de mangueras que se acoplan al sistema de regadío de las plazas de los barrios y que elevan el agua al cielo, permitiéndonos recuperar el placer perdido de las lluvias.
  • Jose Acuña, “Bajo la metrópolis”: estructura que se posiciona bajo el metro que pasa sobre nuestras cabezas buscando ablandar esta rígida estructura, un espacio denominado no lugar que con una grandes telas rojas le cambia su estética momentáneamente.
  • Pamela Gonzales “Máquina ocular”: máquina que observa distintos puntos estratégicos donde el transitar de las personas se hace más latente.

Estos proyectos de título se enmarcan en el proyecto educacional de la Escuela llamado “Academia Espacial”, el cual pone a prueba a la academia con la práctica a través de proyectos tangibles que aborden temáticas socioespaciales urbanas. Más que una realización radical de la pedagogía tradicional de la arquitectura, propone un marco que brinda un aliento renovado a las herramientas disciplinarias clásicas y las agendas de las escuelas de arquitectura.

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