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El 2014, Renata Rojas egresó de la Carrera de Enfermería de Sede Viña del Mar. Cuenta que inicialmente quería estudiar Medicina, pero cuando se informó sobre distintas carreras del área de la salud, optó por Enfermería, atraída por el vínculo permanente e integral de esta profesión con los usuarios a lo largo de todo su ciclo vital.

A pocas semanas de egresar ya comenzó a trabajar, sumando experiencias en el Sanatorio Marítimo de Viña del Mar, en el Consultorio de Belloto Sur, en la Universidad de Viña del Mar como docente de Campos Clínicos en Enfermería Comunitaria, entre otros.

Actualmente se desempeña como enfermera clínica en el Cesfam Alcalde Iván Manríquez y la Corporación Municipal de Quilpué, a cargo de vigilancia epidemiológica, del Manejo de Residuos de Establecimientos de Atención de Salud (REAS) y como referente técnico comunal del Programa Nacional de Inmunizaciones de Quilpué, siendo también docente de Campos Clínicos de UDLA en estos recintos.

Desde esta labor, le ha tocado liderar la campaña de vacunación contra el Covid-19 en Quilpué, hecho que define como un gran desafío y donde ha puesto en práctica los conocimientos adquiridos en su formación en UDLA, principalmente en lo referente al trato humanizado y la gestión, además de su gran pasión por el área de atención primaria.

¿Qué fue lo que más de gustó de tu carrera?

Cumplió todas las expectativas en cuanto a estar con los pacientes, a atenderlos durante todo su ciclo vital de forma integral y de UDLA, lo que más gustó, es que me dio el toque humanitario, que a lo mejor no todas las universidades te dan. Me entregaron todas las herramientas en cuanto a técnicas, gestión, pero también me enseñaron el lado humanitario, haciendo operativos de salud en la comunidad, en hogares de personas mayores, de niños. Esas oportunidades que se dieron nunca las voy a olvidar, pues me enseñaron a ver de otra forma al paciente.

¿Cómo ha sido tu experiencia en el Cesfam de Quilpué, principalmente en este tiempo de pandemia?

Si bien mi experiencia ha sido bastante difícil, también ha sido bonita, porque estamos en esta pandemia que es algo histórico y hemos tenido que afrontar algo que nadie sabía. Tuvimos que aprender desde cero como, por ejemplo, el proceso de vacunación. Ha sido muy cansador, pero no dejaría de estar en la primera línea, porque la enfermería es algo que realmente me apasiona y siento que como enfermeros hemos cumplido una de las labores más importantes en esta pandemia.

¿Ha sido desafiante liderar un equipo de salud a cargo del proceso de vacunación?

Ha sido muy difícil porque es algo nuevo, es una vacuna que está en estudio y los pacientes tienen muchas dudas. Un desafío totalmente, pero un lindo desafío, pues todo el personal de salud ha estado muy dispuesto a aprender; le hemos enseñado a vacunar a dentistas, matronas, cuando estábamos vacunando en el periodo peak. Afortunadamente, en Quilpué tengo un excelente equipo de trabajo y jefatura y ha salido todo viento en popa.

Respecto la vacunación contra el COVID-19, ¿Qué mensaje le enviarías a la comunidad?

A aquellas personas que no se han vacunado, que lo hagan, ya que gracias a la vacunación desde que partió en proceso los números han disminuido. En marzo y abril de este año estábamos bordeando los 8 mil casos y estábamos recién partiendo la campaña y ahora estamos en los 2 mil, por lo que los contagios han disminuido claramente porque hay hartas personas vacunadas.

Entonces llamo a toda la población a vacunarse, a ponerse al día, a estar atentos a los calendarios para los que aún no les corresponde la dosis de refuerzo y a confiar en la vacuna, ya que afortunadamente ha salido todo bien en el país y son muy aislados los casos de efectos adversos, aunque generalmente son pacientes que tienen un historial médico más antiguo. También llamo a mantener todas las medidas sanitarias, como el distanciamiento, el uso correcto de la mascarilla y el lavado de manos.

¿Qué aspectos rescatas de tu formación en UDLA y sus sellos valóricos?

El egresado UDLA viene con un enfoque humanitario, no solamente trabajamos con el paciente, sino que también evaluamos el entorno, el grupo familiar, sus redes de apoyo. Eso se rescata mucho, porque marca la diferencia y los enfermeros que egresan de UDLA mantienen esa característica a lo largo de su carrera profesional. Eso es lo que más destaco y yo lo sigo aplicando en el día a día, abarcar al paciente y a su familia como una sola entidad.

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