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Una investigación que tuvo como objetivo relacionar la condición física, en específico la fuerza prensil, con la presencia de ansiedad rasgo en estudiantes de educación superior, lideró el Grupo de Investigación en Salud, Actividad Física y Deporte (ISAFYD) de Sede Viña del Mar.

El estudio fue financiado a través del Fondo Concursable de Proyectos de Investigación de la Vicerrectoría de Investigación UDLA y en él participaron los académicos UDLA Álvaro Huerta y Guillermo Barahona, quienes para realizar un trabajo colaborativo interuniversitario invitaron a formar parte de la iniciativa a los académicos Sergio Galdames y Nelson Castillo de UPLA, y a los psicólogos Paula Ortiz de la Universidad Católica Silva Henríquez y Pablo Cáceres de la PUCV.

El Dr. Álvaro Huerta, académico coordinador del Grupo ISAFYD, comentó que se estima que en nuestro país alrededor de un tercio de la población ha tenido alteraciones en su salud mental a lo largo de su vida, siendo la ansiedad junto a la depresión los trastornos psicosociales con mayor prevalencia. Agregó que diversas investigaciones han demostrado que la implementación de programas de actividad física mejora la salud mental de las personas, mientras que tener un mayor nivel de fuerza prensil (fuerza muscular) se asocia a un menor riesgo de enfermedades crónicas y cardiovasculares. Sin embargo, hasta antes de este estudio no existía evidencia sobre la relación que tiene la fuerza muscular con la presencia de ansiedad y estrés.

“El propósito principal de nuestro estudio fue relacionar la condición física, específicamente la fuerza prensil, con la presencia de ansiedad rasgo en mujeres estudiantes, quienes al igual que otros grupos etarios puede padecer alteraciones en su salud mental. Asimismo, la ansiedad rasgo es aquella que hace referencia al rasgo individual que predispone a responder de forma nerviosa ante estímulos y situaciones de la vida cotidiana que la persona interpreta como amenazantes”, explicó el académico.

El estudio consideró como muestra a 30 estudiantes de carreras de pregrado de UDLA Sede Viña del Mar, empleándose una metodología empírica, con evaluación de variables físicas como el peso, la estatura y porcentaje graso (antropometría), la fuerza prensil y consumo máximo de oxígeno, mientras que la ansiedad rasgo se evaluó por medio del cuestionario de Ansiedad Estado-Rasgo (STAI).

“Una vez realizadas las evaluaciones a las estudiantes de nuestra casa de estudios, correlacionamos la fuerza prensil con los niveles de ansiedad. Al finalizar el análisis comprobamos que la fuerza prensil tuvo una buena correlación con la ansiedad rasgo, es decir, las alumnas que presentaron mayores niveles de fuerza prensil tuvieron menores niveles de ansiedad rasgo. Por lo tanto, se puede concluir que la fuerza prensil, además de ser un parámetro físico que permite detectar riesgo cardiovascular y patologías asociadas, también debería ser considerada una variable en la determinación de alteraciones en salud mental. En efecto y basados en nuestros resultados, las personas que tienen un buen desarrollo de la fuerza muscular, lo que refleja una mejor condición física, tienen menos predisposición a desarrollar ansiedad, generando una mejor calidad de vida”, detalló el Dr. Álvaro Huerta.

El estudio fue publicado en la revista Universidad y Salud y se puede descargar en el siguiente link.

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