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La prestigiosa revista Scientific Reports, publicó el estudio “Las restricciones de movilidad se asociaron con reducciones en la incidencia de COVID-19 al principio de la pandemia: evidencia de una evaluación en tiempo real en 34 países”, en el cual participó el Decano de la Facultad de Salud y Ciencias Sociales, Osvaldo Artaza, como coautor.

La investigación, que reunió a profesionales de Nueva Zelanda, Estados Unidos, Suecia, Alemania, Suiza, entre otros, examinó la asociación entre los cambios en la movilidad (con el 3 de enero al 6 de febrero de 2020 como línea de base) y la razón del número de casos recién confirmados en un día determinado al número total de casos durante los últimos 14 días desde el día índice (el ‘grupo’ potencialmente infeccioso en esa población).

En dos tercios de los países examinados, las reducciones de hasta un 40% en la movilidad de los desplazamientos (a lugares de trabajo, estaciones de tránsito, minoristas y recreación) se asociaron con una disminución de los casos, especialmente al comienzo de la pandemia. Una vez que se redujeron tanto la movilidad como la incidencia, las restricciones adicionales proporcionaron pocos beneficios adicionales. Estos hallazgos apuntan a la importancia de actuar de manera temprana y decisiva en una pandemia.

Dentro del análisis realizado, la investigación manifiesta que “los pequeños aumentos en la movilidad en las áreas residenciales, observados durante la mayor parte del período de estudio en todos los países, se asociaron con reducciones en la proporción de COVID-19, pero los aumentos más grandes no tuvieron ningún efecto adicional en la fase inicial, y no hubo asociaciones en cualquier rango en la fase tardía. En la fase inicial, el aumento de la movilidad en los parques se asoció con una mayor incidencia en 5 países (EE. UU. España, Japón, Estonia y Letonia) mientras que no se asoció en otros países”.

Las restricciones de movilidad social parecen haber reducido la propagación del COVID-19 en muchos países, particularmente en la fase inicial de las oleadas de la pandemia, pero en la fase tardía, una vez que se han adoptado otras medidas de mitigación, la magnitud del impacto se atenúa”, explica el documento.

En esa línea, los investigadores afirman que “es fundamental que los formuladores de políticas consideren la efectividad de la restricción de movilidad en la respuesta de COVID 19 y los impactos económicos impuestos en la sociedad, especialmente porque esta pandemia todavía parece estar lejos de su fin a nivel mundial y con un número creciente de variantes, las sociedades pueden necesitar ajustarse a la forma de vida «nueva normal».

Para leer el estudio de forma completa, pincha aquí.

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