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Cristian Sepúlveda, docente de Investigación Educativa en la Escuela de Educación, junto al Jorge Alfaro, docente de la Facultad de Educación de la Universidad Andrés Bello, publicaron en la destacada revista científica de estudios americanos de la Universidad Diego Portales, el trabajo “Entre Luces y Sombras. Percepciones de los exiliados argentinos sobre el estado de Civilización y Progreso en Chile a mediados del siglo XIX”.

En base a fuentes primarias obtenidas de archivos históricos tanto en Argentina como en Chile, se examinan las percepciones que determinados exiliados argentinos del régimen de Juan Manuel de Rosas tuvieron sobre el estado de civilización y progreso de la política, la sociedad y la cultura del Chile decimonónico, lugar que, en un contexto de cierta distensión, a mediados del siglo, les dio asilo.

El estudio observa en sus percepciones un reconocimiento al tipo de Estado, a la Constitución de 1833, al poder del presidente de la República, a la estabilidad legal, al liderazgo, a la educación como motor de la civilización, a la revolución, a la democracia y a la educación ciudadana de la sociedad.

Analizar las ideas que esta generación de exiliados argentinos tuvo sobre Chile, sobre su estado de la política y de la cultura, constituye un aporte a la comprensión y a la explicación de la mirada que han tenido esos otros significativos de un determinado lugar, que se construye en función de lo que se auto-percibe y del cómo ha sido percibido por otros, asunto, este último, casi siempre soslayado, sobre todo cuando viene a alterar la imagen auto-construida”, explica el documento.

En esa misma línea, explicó que, a partir de una serie de factos, no es extraño que estos actores rescataran “todos aquellos atributos que implicaran orden y gobiernos estables, ambas, variables escasamente desarrolladas en América Latina. Pues bien, muchos de esos atributos fueron encontrados en la Constitución de 1833, que ahí, que la elogiaran y relevaran el poder ejecutivo dotado de amplias facultades, de carácter fuerte, autoritario y centralizado; la estabilidad y el respeto a la ley; o la paz o tranquilidad externa e interna”.

Por lo descrito anteriormente, el artículo académico explica que a los exiliados argentinos “se les ha considerado portavoces de un liberalismo conservador o moderado, cuanto más, al ser defensores del orden constitucional en la circunstancia que las fuerzas liberales de Chile quisieron oponerse a la elección del Presidente Manuel Montt en 1851 por medio de la revolución”.

Para leer de forma completa la investigación, pincha aquí.

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