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Además de hermanas, Marcela y Carla Díaz son egresadas de nuestra Universidad. Gracias a sus estudios en las escuelas de Trabajo Social y Kinesiología, respectivamente, hoy lideran la Corporación de Desarrollo Integral “Yo Soy Más”, organización sin fines de lucro que realiza intervenciones socio comunitarias con familias vulnerables de la comuna de Peñaflor.

En medio de las sesiones de rehabilitación que están realizando bajo todas las medidas sanitarias, Marcela nos comenta cómo fueron sus inicios y cómo construyeron este centro que trabaja con más de 60 familias del sector.

¿Cómo nace este proyecto comunitario?

Estaba en mi último año de carrera y mi hermana estaba recién titulada. Nos sentamos a conversar y creamos este proyecto porque siempre quisimos trabajar donde pudiéramos aportar socialmente. Somos profesionales que nos costó mucho estudiar y venimos de una familia de mucho esfuerzo, por lo que nuestro norte siempre fue trabajar en algo que aportara a la comunidad. Empezamos de a poquito, con voluntarios y donaciones, hasta que en 2017 logramos obtener una sede la cual la hemos ido transformando con la ayuda de la misma comunidad.  Actualmente la corporación cuenta con profesionales kinesiologos, fonoaudióloga, terapeuta ocupacional, psicóloga, asistente social y técnicos en enfermería.

¿Cuáles son las líneas de trabajo que tienen en “Yo Soy Más?

Nuestro proyecto tiene dos programas centrales: el primero se llama “Yo soy más inclusivo”, que tiene como objetivo contribuir en mejorar la calidad de las familias que tengan hijos en situación de discapacidad en la Provincia de Talagante. Mientras que el segundo, está enfocado en un Departamento socio jurídico donde tenemos abogados y peritos que hacen representación jurídica a bajo costo y elaboran las pruebas periciales del ámbito social en los tribunales de justicia.

¿Cómo lograron identificar las necesidades que tenían los vecinos con respecto al tratamiento de los niños y jóvenes en situación de discapacidad?

Cuando comenzaron a llegar las familias a nuestro centro nos dimos cuenta que muchos venían con niños con discapacidad, lo que nos llamó la atención. Hicimos un diagnóstico y confirmamos que en nuestra comuna no había ni oficina ni políticas públicas locales enfocada a esta materia. A nivel provincial también había un déficit en atención a discapacitados y también a generar instancias de participación para ellos. Lo único que tenemos es la Teletón, pero ellos solo atienden un tipo de discapacidad que es la física; no logran abordar la cognitiva, sensorial etc. Nosotros tratamos de atender niños y jóvenes con espectro autista, Síndrome de Down, parálisis cerebral.

También la corporación ha integrado terapias complementarias que permiten  mejorar las que ya se realizan, como por ejemplo canoterapia, terapia de biomagnetismo o musicoterapia. Lauch (perro de terapia) es un perro rescatado y tiene la particularidad de ser discapacitado ya que solo tiene tres patas, esto genera un acercamiento hacia los niños, adolescentes y jóvenes que se atienden en la corporación. 

Actualmente atienden a más de 60 familias, con quienes hacen un trabajo interdisciplinario con todos sus integrantes. ¿Cómo funciona eso?

Mientras los niños están en sus terapias de rehabilitación, las cuidadoras y sus familiares están en acompañamiento psicológico o en talleres. Es un desafío, pero lo hemos logrado. Durante nuestra formación en UDLA, siempre participamos de instancias comunitarias en terreno y hemos tratado de replicar eso en nuestro centro. La Universidad tiene una mirada integral de la intervención y por lo mismo nosotros tratamos de vincularnos con muchas redes, desde juntas de vecinos hasta organizaciones provinciales. Para “Yo soy más” es importante ser cercanos en el lado comunitario y no tanto en los modelos biomédicos; eso nos permite estar más cerca de la gente, que ellos sientan un sentido de pertenencia. Esa combinación estamos seguras que impacta positivamente en su proceso de rehabilitación.

¿Cuál es la importancia que le das a UDLA en tu formación y en el proyecto que tienes en este momento?

UDLA nos dio las herramientas para decir “nosotras podemos liderar un proyecto”. Es una gran escuela, especialmente por el modelo educativo que tienen, que está basado en las competencias. Lo importante de las universidades es que te permitan adentrarte en la realidad, conocer las problemáticas sociales y ser un profesional cercano; eso lo logré en UDLA.

También me dieron la oportunidad de entender los conceptos sociales y culturales para identificar una necesidad tan relevante en una comuna y posteriormente levantar este proyecto. En UDLA aprendí que los profesionales podemos cambiar la sociedad.

 

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