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Uno de los sectores que más afectado se ha visto en tiempos de pandemia es la construcción. Al margen de las implicancias económicas surgidas por la crisis, hay consecuencias colaterales, como el impedimento en el ingreso a las construcciones en curso. En esta línea, es importante saber que las obras en su gran mayoría cuentan con estándares sanitarios muy altos, por lo tanto, están bastante cerradas sobre todo para para visitas.

Por todo lo anterior es que la Escuela de Construcción tuvo que pensar en alguna alternativa para que sus estudiantes pudieran avanzar en sus procesos de prácticas, pero asegurando el resguardo de su salud. “En ese sentido, se seleccionaron las prácticas iniciales e intermedias, diseñando un proceso de practica (prácticas I, II, de Construcción Civil, prácticas I de Tns en Construcción) de apoyo a los comités de viviendas de Peñalolén. En específico, se planeta un trabajo colaborativo dirigido por el equipo de académicos y docentes de la escuela”, señala el Director de la Escuela de Construcción, Carlos Aguirre.

Esta práctica guiada, permite establecer algunos elementos básicos de análisis de proyectos de construcción colaborativos: 

  1. Análisis de proyectos en versión perfil de arquitectura 
  2. Desarrollo de mejoras al proyecto, desde el presupuesto oficial. 
  3. Análisis de precalificación energética. 
  4. Aplicar la metodología de A+S 

En términos prácticos, se organizan por grupos, donde los estudiantes de los cursos mayores y con experiencia en obra, desarrollan análisis que complementan y dialogan con el trabajo más procedimental de los estudiantes iniciales”, agrega Aguirre. 

El trabajo de prácticas virtuales en la Escuela de Construcción empezó durante el año pasado con el desarrollo de un proyecto, en conjunto con la intendencia de la Región Metropolitana, en formato A+S, con la mejora de los espacios de acceso a La Vega, con un claro énfasis en la movilidad de los adultos mayores, que se vio interrumpido por el estallido social y la imposibilidad de retomar las mediciones.

En ese sentido, ensayamos cómo poder avanzar con soluciones, desde el trabajo telemático con los estudiantes, con resultados que superaron nuestras expectativas.  Este año, habíamos pensado en una versión 2.0 de esa experiencia, sin embargo, gracias a una de nuestras docentes Francisca Cancino, quien es la arquitecta del proyecto de vivienda social, logramos armar una oficina de prácticas y apoyo”, cuenta el Director de Escuela.

Con respecto a los beneficios de esta forma de trabajo, Aguirre precisa que “nuevamente supera nuestras expectativas, y en especial, las de los estudiantes. Los principales beneficios, son la generación de un proceso efectivo de trabajo con un caso, proyecto, real a ser construido, con los elementos de desempeño profesional, donde el autocontrol de los estudiantes sobre su trabajo, tiempos y resultados, queda en su responsabilidad”.

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