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Representantes del Programa de Intervención Comunitaria de UDLA fueron parte de los expositores del segundo taller “Introducción a Metodologías Participativas de Investigación Social”, organizado por el grupo Evidencia, Conexión e Incidencia (ECI) del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social.

Ante más de 500 inscritos, Víctor Fernández, coordinador del componente de investigación del Programa de Intervención Comunitaria, explicó el para qué y las formas de aplicar las metodologías participativas. “Existe una paradoja de la participación. Las metodologías participativas nacieron desde los movimientos sociales y progresivamente fueron adoptadas por diversos actores: el Estado, las empresas, ciencias sociales, organismos transnacionales. Pero, sin embargo, siempre se mueven en una paradoja que es que una participación más plena, aquella que promueve la capacidad de decisión, sigue siendo vista como problemática”, afirmó.

“Además del lado político, epistemológico, es importante entender la participación como creatividad social. Hay distintos niveles de participación que dialogan con las posibilidades que entregan las instituciones: mientras más cercanos estén a la comunidad los esquemas de planificación, mayor posibilidad de participación”, agregó el representante de UDLA.

Si esto lo llevamos a temas de investigación social, Fernández manifestó que “en los niveles bajos de participación está la investigación tradicional. Esto, se va intensificando a medida que la participación va subiendo. Cuando hay dispositivos de devolución de la información, por ejemplo, a las comunidades con las cuales estamos trabajando, ya comenzamos a hablar de investigación con metodologías participativas. El paso siguiente, es cuando co- construimos saberes entre ambos”.

Luego vino el turno de Fernanda Palacios, Directora Componente Territorial, y Sofía Monsalves, coordinadora de Vinculación con el Medio del Programa de Intervención Comunitaria, quienes hablaron sobre las metodologías participativas utilizadas en el proyecto de intervención comunitaria con La Casa de la Mujer Villa O’Higgins.

Palacios comenzó explicando que, “definir el para qué y para quiénes se quieren investigar, es lo que define el proceso de investigación participativa, y luego de eso las técnicas se deben ir adecuando según eso”. Mientras que Monsalves aseguró que “trabajar desde la experiencia sentipensante y la autorreflexión continua fue clave. Todas, desde nuestros roles, fuimos guiando el proceso”.

Esta investigación también nos permitió llegar a un producto concreto, que fue un video documento con la historia de La Casa de la Mujer. Ellas al comienzo diagnosticaron que necesitaban tener algo que las visibilizara y este video les permitió contar su historia y también integrar a otras personas a esta comunidad. Entregar algo concreto es importante porque el verse, escucharse y ser reconocidas como una organización reafirma la autopercepción de estas mujeres”, cerró Sofía.

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