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Dentro de la misión de la Facultad de Educación está formar educadores que cumplan con los estándares de calidad requeridos en las políticas educativas nacionales, lo que se traduce en conocimientos y habilidades para desarrollarse profesionalmente en el sistema escolar y en diversos escenarios educativos. En este contexto, es que se invitó a la comunidad estudiantil a participar del seminario online “La retroalimentación en enseñanza universitaria: desafíos y formas de avanzar”.

El tema abordado es un aspecto importante en la enseñanza universitaria y ha sido identificada como uno de los factores con mayor influencia en los logros académicos, ayudando a reducir la brecha entre la comprensión de los alumnos y los objetivos de aprendizaje. Sin embargo, diversas encuestas a nivel mundial han destacado la insatisfacción que sienten los alumnos al recibir retroalimentación durante sus estudios universitarios.

La encargada de analizar esta temática fue Karen Olave, profesora y traductora de inglés y francés de la Pontificia Universidad Católica de Chile; Magíster en Gestión de Calidad de la Universidad de Valparaíso, y Doctora en Educación de The University of Queensland, Australia.

Tras explicar los beneficios de la retroalimentación en la enseñanza universitaria, los cuales están focalizados en el aprendizaje, la reducción entre el entendimiento de los alumnos y los objetivos de aprendizaje, la autonomía y responsabilidad y la autoregulación del estudiante, la expositora compartió algunos factores que influyen en la retroalimentación.

El tiempo de entrega es crucial, mientras antes se entregue la retroalimentación, más significativa será porque el estudiante va a poder conectar lo que hizo con cómo mejorarlo. Hay otros estudios que han dicho que la retroalimentación se puede ver perjudicada las notas; si el alumno ve que tiene una calificación, que para su criterio es suficiente, no va a leer el mensaje del profesor. Han existido algunos estudios experimentales que han entregado la retroalimentación antes de la calificación y se ha concluido que el alumno se involucra mucho más cuando el proceso no va asociado a la nota”, manifestó.

Con respecto a la audiencia, la expositora afirmó que “cuando he entrevistado a estudiantes me han indicado que el feedback masivo no lo consideran porque no saben si lo que está diciendo la profesora aplicaba a ellos o no. Preferían una retroalimentación más personalizada sobre su trabajo”.

Retroalimentación como diálogo

La definición de retroalimentación que más me hace sentido es aquella que la identifica como un proceso dialógico en que los alumnos entienden información de distintas fuentes y la usan para mejorar la calidad de sus trabajos y estrategias de aprendizaje. Es necesario que la responsabilidad sea compartida tanto del académico como de los estudiantes; el alumno no debe ser solo un agente receptor, sino que más bien un personaje activo en el proceso”, comentó la profesional.

Olave agregó que el objetivo es “diseñar estrategias de retroalimentación que se focalicen en satisfacer al alumno y al profesor. Tenemos muy claro que los académicos tienen que corregir muchos trabajos y el tiempo para entregar una buena retroalimentación es bastante, por eso tenemos que tratar de encontrar un punto medio. El darle más responsabilidad al alumno ayudará mucho en eso”.

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