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La Facultad de Ciencias de la Salud, organizó el webinar “Impacto de la pandemia de COVID-19 en el perfil epidemiológico de la población al 2030” instancia donde se dieron a conocer los resultados del Estudio de Carga de Enfermedad proyectado al 2030, con miras a alimentar un debate para la formulación de políticas públicas de salud, en especial en relación con la atención primaria y los requerimientos para la formación de profesionales y técnicos alineados con los desafíos sanitarios.

Las palabras de inicio las entregó el Decano de la Facultad, Osvaldo Artaza, quien manifestó que “este seminario viene a relevar un gran estudio con respecto al futuro sanitario, a los desafíos que se nos vienen por adelante y también ver los efectos que la pandemia está generando. Esta actividad apunta no solo a cómo debemos ver esos desafíos, sino que traducirlos en acciones”. Luego, tomó la palabra Hernán Sandoval,  exdecano de la Facultad de UDLA, especialista en Salud Pública y uno de los responsables en el diseño y ejecución del Plan Auge, quien fue el moderador de la jornada.

El encargado de entregar los resultados del segundo Estudio de Carga de Enfermedad de Chile en 2007 y la proyección que existe a 2030 fue el Dr. Pedro Zitko, médico cirujano, e investigador asociado del Departamento de Salud Pública.

El documento evidencia un aumento en la tasa de años de vida perdidos por muerte prematura 2017/30 (24,4%), mayor respecto del aumento de la tasa años de vida por discapacidad 2017/30 (8,6%) y pone un acento en la hipótesis respecto del impacto de la gestión sanitaria en dicho aumento, más allá del campo en la estructura demográfica. Además, confirma un aumento en el ranking de patologías AVISA, tales como problemas neurológicos y musculo esqueléticos.

El año 2030 se espera que la fuente principal de carga de enfermedad sea por dolor lumbar y luego vendrán los infartos y la diabetes. Hasta este momento, con las 16 primeras causas, acumulamos el 50% de las cargas”, agregó.

Con respecto a la capacidad de hacer proyecciones de cargas locales, Ximena Aguilera, Directora del Centro de Epidemiología y Políticas de Salud de la Facultad de Medicina de la Clínica Alemana y la Universidad del Desarrollo manifestó que “el Institute of Health & Technology recibe un presupuesto anual de 50 millones de dólares para hacer las proyecciones de carga de enfermedades mientras que la Organización Mundial de la Salud (OMS) tiene un presupuesto 10 veces más pequeño en dicho ámbito. Ellos usan computadores específicos que, en Chile, solo tenemos uno que contiene esas características de procesamiento. Elegantemente, podríamos decir que hay una caja negra porque nadie tiene la capacidad de hacer el procesamiento para rebatir o discutir los resultados que ellos plantean”.

Sobre la crisis sanitaria por COVID-19 y la posibilidad de predecir el perfil epidemiológico de una población mediante la proyección de la carga de enfermedad a futuro, la Dra. Danuta Rajs, exjefa del Departamento de Estadísticas e Información de Salud (DEIS) del Ministerio de Salud, apuntó que “con el informe presentado no es posible relacionar la proyección con la pandemia, porque no incluía a COVID-19 dos años antes de su existencia (…) Habría que hacer un estudio de carga de enfermedades, pero no tan pronto. Hoy no estamos en condiciones de dimensionar todos los efectos de la pandemia”.

El encargado de cerrar la jornada fue Alejandro Escobar, antropólogo de la Universidad Austral y director del área de Salud de la Corporación Municipal de Valparaíso quien planteó una serie de recomendaciones para superar el enfoque patogénico, asistencialista e individualista que existe hasta ahora y mutar a un enfoque colectivo, prevencionista y promocional en base a epidemiológicos y capacidades de los territorios.

“Implica repensar la planificación local para los factores de riesgo y determinantes sociales; el rediseño de los indicadores de gestión de la atención primaria acorde a un modelo de salud integral con base comunitaria y también mejorar en la adherencia y efectividad de los programas estratégicos asociados a grupos de riesgos a través de la educación sanitaria y promoción de la salud. El aumento de la inversión pública y estatal en la asistencia sanitaria y disminución del gasto de bolsillo también debería estar considerado”, manifestó Escobar.

Dentro de las conclusiones de la jornada, fue que los problemas de salud que se observaban al alza, tales como neuromusculares, neurologicas, metabólicas, cardiovasculares y por cancer, se verán profundamente afectadas por las muertes de una gran cantidad de adultos mayores, por el empobrecimiento de la población y por los efectos de la pandemia en los servicios de atención.

Para finalizar, los expositores respondieron las preguntar de los asistentes y reflexionaron acerca de los cambios necesarios en la formación de los profesionales de la salud y del tipo de servicios requeridos para enfrentar la demanda que plantea el perfil epidemiológico al 2030.

 

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