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Por Karla Vera

Decana

El 2020, creo que un año que todos recordaremos por el distanciamiento social, el encierro, la falta de contacto físico con otros, la falta de interacción con el compañero, la sensación de temor, de vulnerabilidad, de pérdida de un ser querido, la preocupación por la familia, experiencias negativas o positivas en su entorno familiar y laboral…. sin duda este año será recordado por estas y muchas otras situaciones que evocarán emociones.

En el ámbito educacional, la tendencias a nivel mundial antes de la pandemia, eran potenciar la entrega de contenidos de manera virtual (eLearning o bLearning), puesto que permiten lograr capacitación a distancia, llegando con cursos o programas académicos a personas en sectores lejanos, favoreciendo la distribución y utilización de sus tiempos personales y de trabajo, mejorando con ello la calidad de vida y facilitando las redes de contacto. Hoy se presenta un gran desafío, que en un corto período de tiempo, se deben acelerar procesos de virtualización, de manera de poder entregar los contenidos y experiencias a distancia, dejando de lado una educación tradicional que no ha variado en siglos su modelo de enseñanza.

Esto significa invertir en la preparación tecnológica de los docentes en un período acotado de tiempo que, sin la voluntad, disposición y entusiasmo de ellos, no es posible llevarse a cabo, debiendo romperse con la comodidad de un aula presencial, en pos de un sistema que exige aprendizaje por parte de los docentes (todos ellos profesionales), que no están habituados al uso de plataformas educativas y a tener en sus aulas estudiantes virtuales, vaya un reconocimiento para ellos.

Otro desafío es lograr integrar a estudiantes y docentes que no disponen de conectividad y dispositivos que permitan su conexión, se debe reconocer que el acceso a internet es bastante masivo, pero aún no hay una distribución equitativa, hay sectores y segmentos poblacionales en los que no está presente, sabiendo que su falta, no solo impactará en el ámbito educacional, sino que también en lo laboral y familiar.

Es fundamental mantener la cercanía con el estudiante, asegurándole que no están solos en este proceso, que la red de profesionales que integran las unidades académicas están preocupados de que participen de este proceso, de que avancen en su formación, levantando de manera inmediata problemas de conectividad, de salud suya o de su familia, de sobrecarga académica, de falta de información que pudiese generarse, entre otras, dándole la tranquilidad de que los resultados de aprendizaje de las asignaturas serán abordados y evaluados, como parte del compromiso formativo que tiene la Universidad.

Por otra parte, según la encuesta de caracterización de este año, a nivel de facultad, señala que hay un porcentaje significativo de estudiantes que trabaja, un 73% en Executive y un 15% en diurno. Además, un 34% los estudiantes Executive y un 7% en diurno son padres de familia, por lo tanto, deben compatibilizar trabajo (aquellos que lo conservan), junto con la labor de atención, mantención y cuidado de sus hijos. Por otra parte, considerar que hay estudiantes que han quedado a cargo de hermanos, abuelos, etc., y deben cooperar para el funcionamiento de sus hogares. Esto hace aún más compleja la situación y ambiente propicio para el estudio, lo que demanda un esfuerzo adicional de estudiantes, académicos y colaboradores.

Sin duda, este año no lo olvidaremos fácilmente, no solo por lo emocional, económico, familiar, sino también porque frente a la adversidad, se genera una oportunidad para innovar y es aquí donde debemos trabajar y tenemos un desafío futuro, para que los recursos digitales se transformen en experiencias habituales de aprendizaje activo, utilizando aprendizaje colaborativo, el cual favorece un aprendizaje significativo. Debemos enfocarnos en la entrega de contenidos relevantes, de manera concisa, con recursos visuales atractivos e interesantes, que sean de rápido acceso, visible desde diversas plataformas, y que se favorezcan los espacios de interacción y participación de estudiantes. Por otra parte, generar clases más lúdicas que permitan la participación activa y de manera entretenida mientras aprenden, como por ejemplo el uso de simuladores.

Tenemos la certeza de que cada uno de ustedes ha vivido y experimentado esta pandemia de manera especial o particular, algunos más y otros menos afectados. En lo personal, espero que la comunidad UDLA salga fortalecida frente a esta experiencia, que podamos aprender de nuestros errores, que avancemos en nuevas metodologías para un aprendizaje significativo, que derribemos barreras para el aprendizaje y que podamos potenciar la unidad y cooperación para enfrentar catástrofes como esta, con un enfoque One Health y que consideremos el cuidado del medio ambiente como algo prioritario.

 

 

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