En una nueva entrevista en EmolTV, la Decana de la Facultad de Medicina Veterinaria y Agronomía de Universidad de Las Américas, Lorena Jofré, analizó cómo el cambio climático y las nuevas tecnologías están transformando ambas disciplinas y los desafíos que esto plantea para la formación de los futuros profesionales.
El cambio climático, la escasez hídrica, la aparición de enfermedades emergentes y la necesidad de avanzar hacia sistemas más sostenibles están comenzando a cambiar las exigencias para disciplinas como la Medicina Veterinaria y la Agronomía.
Así, lo que antes podía abordarse desde una perspectiva técnica, hoy debe mirarse de manera interdisciplinaria, con profesionales capaces de entender problemas complejos y trabajar junto a especialistas de distintas áreas. Esta misma transformación se refleja en el mercado laboral, ya que con el desarrollo de nuevas tecnologías y la preocupación por el bienestar animal, se han ampliado los campos de desempeño para los futuros profesionales.
Así lo explicó Lorena Jofré en conversación con EmolTV, quien sostuvo que ambas profesiones juegan un papel fundamental frente a los cambios que enfrenta el país. “Vemos que hoy en día los cambios de temperatura, el cambio climático, estas lluvias tan importantes que hemos tenido, o sequías también por períodos muy largos, hace que los agrónomos tengan que cumplir ciertos desafíos importantes en lo que es la producción agrícola. Y lo mismo ocurre en medicina veterinaria», explica.
A su juicio, situaciones como la pandemia y la resistencia antimicrobiana también han evidenciado la necesidad de ampliar la mirada sobre estas disciplinas. “Estamos viendo nuevos desafíos que hacen que tanto los agrónomos como los médicos veterinarios tengan un papel mucho más estratégico”, afirmó.
One Health como eje de formación

Por lo anterior, UDLA tiene incorporado el enfoque One Health, que reconoce la relación entre la salud humana, la salud animal y el medio ambiente, como uno de sus sellos distintivos para abordar las problemáticas con una visión integrada. Estos ámbitos están conectados y, por lo mismo, sus desafíos no pueden resolverse de manera aislada.
Esta perspectiva comenzó a incorporarse hace aproximadamente ocho años. Primero se integró en el pregrado y luego, en 2020, la institución abrió su Magíster One Health. Desde entonces, se ha ampliado a distintas áreas de la facultad, incluyendo la Investigación y la Vinculación con el Medio. “Es una estrategia que permite entender que no podemos mirar la salud humana de manera aislada, ya que siempre está estrechamente relacionada con la salud animal y también con la salud ambiental”, señaló Jofré.
En esa línea, la facultad incorporó el enfoque en distintas instancias de formación. Entre ellas destaca la asignatura de Epidemiología y One Health en la nueva malla de Medicina Veterinaria, además de actividades de investigación y metodologías como el aprendizaje y servicio, el análisis de casos y las salidas a terreno.
Aprender desde la experiencia
En Medicina Veterinaria, los estudiantes comienzan desde el primer semestre con procedimientos básicos y atención de pacientes reales y simulados. Luego, avanzan hacia intervenciones más complejas y procedimientos médicos y quirúrgicos. Además de los operativos veterinarios, instancias en que los alumnos trabajan directamente con las comunidades.
“Ahí los alumnos salen a terreno y ya no solamente desarrollan habilidades técnicas de atención, sino que también deben escuchar al tutor, comprenderlo, relacionarse con diferentes perfiles, porque todas las personas tienen preocupaciones distintas y formas de actuar diferentes. Es súper importante desarrollar las habilidades blandas. El tema de la responsabilidad social y acercarnos a la comunidad. Eso también es parte del aprender haciendo”, comentó.
En ese escenario, la Facultad de Medicina Veterinaria y Agronomía mantiene operativos en distintas regiones del país, entre ellas Santiago, Viña del Mar y Concepción, mediante convenios con municipalidades. Esta labor comenzó en 2011 y busca acercar prestaciones veterinarias a familias que, por razones económicas o geográficas, tienen dificultades para acceder a estos servicios. Durante 2025, la institución registró 24.277 atenciones veterinarias, de las cuales 15.079 correspondieron a prestaciones clínicas realizadas en operativos en terreno.
Formación continua
Para UDLA la formación no termina en pregrado, sino que es un aprendizaje continuo. Es por esto que ha ampliado su oferta de formación continua, respondiendo a las necesidades de actualización y especialización de sus egresados. Hoy, dispone de diplomados en áreas como cirugía, traumatología, medicina interna y reproducción animal, además de programas vinculados con la Agronomía.
A esto se suman cuatro programas de Magíster en Bienestar Animal y Etología Aplicada, One Health, Sustenibilidad en Recursos Naturales y Medio Ambiente, y Ciencias Biológicas y Químicas.
Además, este año se dictó por primera vez el Doctorado en Sostenibilidad en Ciencias Agropecuarias y Veterinarias, un programa multidisciplinario que incorpora temáticas de gestión de recursos naturales, bienestar animal e investigación bajo el enfoque One Health.
“La carrera no se termina a los cinco años. La verdad es que hay que estudiar y prepararse, pero mirando los desafíos que tenemos hoy en día, hay que prepararse toda la vida”, concluyó.