El artista y arquitecto venezolano, Miguel Braceli, presentó a estudiantes de la Escuela de Arquitectura de Universidad de las Américas (UDLA) , proyectos que vinculan la creación artística con la participación comunitaria y exploran nuevas formas de relacionarse con el entorno.
Durante su exposición, en el Espacio Galpón UDLA, compartió proyectos desarrollados en Latinoamérica y Estados Unidos que exploran las relaciones entre arte, arquitectura y espacio público.
A través de intervenciones participativas y experiencias pedagógicas, abordó las posibilidades de la creación colectiva para generar vínculos sociales y nuevas formas de comprender los lugares que habitamos.

La arquitectura como medio para generar relaciones
Entre los proyectos presentados estuvo “La Nube”, desarrollado en Venezuela en el marco del programa Espacios de Paz. La intervención consistió en una estructura lúdica construida sobre un centro comunitario, mediante un proceso de trabajo en terreno que involucró tanto el diseño como la construcción junto a habitantes del sector.
“Fue un programa donde los arquitectos trabajamos como una especie de campamento. Nos mudamos tres meses a este lugar y empezamos a diseñar el edificio en sitio, en colaboración también con las personas del lugar, pero también en la construcción”, explicó Braceli.
Sobre el sentido de la propuesta, agregó que “tenía como muchos fines y yo creo que la arquitectura aquí era un medio para generar esas relaciones”.
El proyecto buscaba propiciar espacios de encuentro en un contexto de conflicto, utilizando una intervención artística y habitable para dar visibilidad al centro comunitario y generar una nueva relación con su entorno.

El espacio público como experiencia colectiva
Braceli también presentó “Monumentos Horizontales”, una intervención realizada en Guadalajara, México, junto a estudiantes de Arquitectura y Artes Escénicas. La propuesta consistió en disponer horizontalmente una réplica de un monumento dedicado a Benito Juárez, transformándolo en un espacio para reunirse, desplazarse y jugar.
Durante la presentación, Braceli explicaba que niñas y niños intervinieron espontáneamente, lo que convirtió la estructura en un espacio de juego, abriendo nuevas posibilidades de interacción con el monumento y su significado.
“Yo creo que eso también abrió otra reflexión sobre la idea del monumento, lugar, contexto, más allá también como de forma materialidad, que se abrió en el lugar, que se generó desde la experiencia”, señaló.
Asimismo, destacó que “hay un conocimiento que trasciende al conocimiento del profesor, de estudiantes, sino que nace también del lugar y de las influencias de este lugar en el proyecto, de la contingencia o de la apertura en general, de lo que implica trabajar desde y sobre el espacio público”.
La charla permitió que estudiante de UDLA conocieran una práctica que cruza arte, arquitectura y pedagogía, en la que la participación de las personas y las particularidades de cada territorio forman parte fundamental del proceso creativo.
