Inicio » En el Mes de los Gatos UDLA realiza charla sobre prurito felino

Reconocer las distintas causas del prurito felino y evitar atribuir automáticamente la picazón a una alergia fue el eje de la charla “Prurito felino: cuando no todo es alergia”, realizada el vía Zoom por la Facultad de Medicina Veterinaria y Agronomía (FAVA) de Universidad de Las Américas, en el marco del Mes de los Gatos.

Dra. Giselle Olivares

La actividad fue presentada por la Decana de FAVA, Lorena Jofré y estuvo a cargo de Giselle Olivares, médica veterinaria de la Universidad de Chile, integrante de la Sociedad Latinoamericana de Dermatología Veterinaria y especialista en dermatología.

Al abrir el encuentro, Lorena Jofré situó la charla dentro de las actividades destinadas a profundizar distintos aspectos de la medicina felina. “Hoy nos toca una jornada diferente en dermatología, un tema muy importante en el gato. Como dice el título, no todo es alergia”, señaló la Decana, destacando la necesidad de diferenciar las causas que pueden estar detrás de que un animal se rasque o presente lesiones cutáneas.

Prurito felino: una señal con múltiples explicaciones

Uno de los principales mensajes de la exposición fue ampliar la mirada diagnóstica. Olivares explicó que en la práctica cotidiana es frecuente asociar la picazón directamente con procesos alérgicos, pese a que existen otras patologías capaces de producir manifestaciones similares. “Todo lo que signifique picazón en los gatos y se está tratando  solo como alergia, es una visión de túnel. Tenemos que ampliar nuestros prediagnósticos”, advirtió.

El prurito corresponde a una sensación desagradable que provoca el deseo de rascarse, pero en los gatos no siempre resulta evidente. Además del rascado, puede expresarse mediante mordisqueo, frotamiento contra objetos o acicalamiento excesivo. Este último comportamiento puede pasar inadvertido porque los tutores lo interpretan como parte de la higiene habitual del animal.

Precisamente allí aparece una de las dificultades clínicas. “Puede ser que el paciente felino tenga prurito, pero no sea tan manifiesto para los tutores”, explicó Olivares. Por eso, señales como pérdida de pelo, aparición de mechones en los lugares de descanso, bolas de pelo o pelo en las heces también pueden aportar antecedentes. Cuando existen dudas, el análisis microscópico del pelo puede ayudar a detectar alteraciones compatibles con lamido, mordisqueo o rascado.

La especialista explicó también que los gatos presentan diferentes patrones de respuesta cutánea, entre ellos prurito de cabeza y cuello, dermatitis miliar, complejo granuloma eosinofílico y alopecia autoinducida. Estos patrones permiten describir y ordenar las lesiones, pero no constituyen por sí mismos un diagnóstico, ya que una misma presentación puede tener causas diferentes.

Del examen dermatológico al diagnóstico diferencial

Frente a un gato con prurito, la evaluación debe comenzar por una anamnesis detallada: cuándo aparecieron los signos, intensidad, estacionalidad, tratamientos previos, contacto con otros animales y medidas de control antiparasitario son algunos de los antecedentes que orientan la búsqueda de la causa.

El primer grupo de enfermedades que debe descartarse corresponde a las infecciosas y parasitarias, incluidas pulgas, ácaros y algunas infecciones secundarias. Luego se investigan cuadros alérgicos, como la hipersensibilidad alimentaria o el síndrome atópico felino cutáneo. Si esos diagnósticos pierden fuerza, también deben considerarse dermatosis autoinmunes, entre ellas el pénfigo foliáceo, enfermedad que Olivares destacó como un diagnóstico diferencial relevante dentro de este tipo de patologías.

La evaluación, sin embargo, no termina en la piel. Dolor, enfermedades metabólicas y problemas de origen psicogénico también pueden expresarse mediante lamido, pérdida de pelo o conductas semejantes al rascado. “Siempre hay que considerar y abrir el abanico de posibilidades. Lo más común es que sea dermatológico, pero nunca dejen de investigar”, sostuvo Olivares, quien subrayó que una buena anamnesis resulta fundamental para unir los antecedentes y orientar correctamente el diagnóstico.

La charla mostró así que observar cómo, dónde y cuándo aparece la picazón puede entregar información tan relevante como la propia lesión. En el prurito felino, evitar diagnósticos apresurados permite avanzar de manera ordenada desde las causas más frecuentes hacia aquellas menos evidentes, considerando al paciente de forma integral y favoreciendo decisiones clínicas más precisas.

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