Inicio » Charla de la FAVA aborda el manejo y conservación de especies desde la fenología vegetal

La fenología vegetal fue el eje de la charla de Vinculación con el Medio, dictada por Nicolás Velasco, académico de la Escuela de Agronomía de Universidad de Las Américas, quien explicó cómo estudiar los ciclos de las plantas permite comprender procesos como la floración y fructificación, con aplicaciones tanto en el manejo agrícola como en la conservación de especies.

Fenología vegetal: observar cuándo ocurren los cambios

La fenología estudia cómo los eventos del ciclo de vida de los organismos se sincronizan con las estaciones y las condiciones ambientales. En las plantas incluye la aparición de yemas, la floración, el desarrollo de frutos y la formación de semillas. Velasco explicó esta relación mediante una imagen sencilla, “la fenología, que son estos ciclos que cambian asociados a las estaciones del año, es básicamente como el tic-tac del tiempo en que están ocurriendo los procesos ecológicos”.

Desde la agronomía, este conocimiento permite seguir con detalle el desarrollo de los cultivos. Distintas variedades de frutales, por ejemplo, pueden requerir diferentes cantidades de frío antes de desarrollar sus yemas y flores, información que ayuda a anticipar la floración y planificar labores como la polinización.

Tecnología y ciencia ciudadana para estudiar las plantas

El seguimiento de estos procesos se realizó durante años mediante observaciones periódicas en terreno. Actualmente, esas mediciones pueden complementarse con nuevas tecnologías. “Se pueden dejar cámaras en el campo que estén básicamente sacando fotos continuamente para registrar la fenología o, incluso, con drones que tienen inteligencia artificial para detectar flores o frutos, o también con imágenes satelitales”, explicó Velasco.

La información fenológica también tiene aplicaciones en ecología y conservación. Conocer los períodos de floración y fructificación puede ayudar a definir los mejores momentos para recolectar semillas, propagar especies amenazadas o planificar estrategias frente a plantas invasoras.

Otro recurso abordado fue iNaturalist, plataforma donde las personas pueden registrar observaciones de biodiversidad e incorporar información sobre el estado de las plantas. El académico destacó el valor científico de estos datos, “ya no son tal vez un agrónomo, un ecólogo o un botánico que está yendo al campo con un estudio dirigido, sino que son aficionados, son personas comunes y corrientes y esto se puede ocupar para ciencia”.

Según expuso, en Chile estas plataformas reúnen cerca de 1,2 millones de registros, 16 mil especies y casi 30 mil usuarios, una cantidad de información que abre nuevas posibilidades para estudiar patrones a gran escala.

La charla mostró así el punto de encuentro entre agronomía y ecología: mientras la primera permite observar con gran detalle lo que sucede en cultivos específicos, la segunda amplía la mirada hacia comunidades vegetales, extensiones geográficas mayores y períodos de décadas o siglos. La combinación de ambas perspectivas permite comprender mejor cómo cambian las plantas y generar información útil para su manejo y conservación.

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