Inicio » Observatorio sobre uso de IA en Educación realiza III Seminario de Convivencia y Orientación Educativa 2026

El Instituto de Educación y Lenguaje junto al Observatorio sobre el uso de Inteligencia Artificial en Educación (ObIA-Edu) de la Facultad de Educación de Universidad de Las Américas, realizó el III Seminario de Convivencia y Orientación Educativa 2026, actividad online y certificada desarrollada en el marco del proyecto Escuela abierta FEDU-UDLA.

En el encuentro expusieron los especialistas Damaris Henríquez y José Riquelme y fue moderado por Cristian Villegas, convocando a directivos, orientadores, encargados de convivencia escolar, coordinadores académicos y PIE, docentes, estudiantes, egresados y profesionales de comunidades educativas de Chile y países vecinos.

Villegas;  Director del Instituto de Educación y Lenguaje y coordinador de ObIA-Edu, sostuvo: 

“Este seminario constituye un espacio relevante para analizar los desafíos que hoy enfrentan las comunidades educativas y fortalecer una mirada preventiva, formativa y corresponsable. Avanzar hacia culturas bien tratantes requiere transformar los principios institucionales en prácticas concretas, sostenidas y visibles, que promuevan el respeto, la participación y el bienestar de todas las personas que integran la comunidad educativa. Este es un foco que, como institución, hemos venido trabajando de manera sistemática”.

El seminario tuvo como propósito fortalecer las capacidades de los distintos profesionales de la educación para comprender los desafíos actuales asociados con la convivencia educativa e impulsar culturas escolares preventivas, formativas y comprometidas con el buen trato. La jornada abordó problemáticas como la violencia escolar, la desconexión, el bienestar y el deterioro de las relaciones, destacando la necesidad de respuestas institucionales basadas en la prevención, la formación, la corresponsabilidad y la colaboración.

La primera ponencia, presentada por Damaris Henríquez, se tituló “¿Qué nos está pasando como comunidad educativa?: desafíos actuales para la convivencia y el buen trato”. La exposición propuso observar la convivencia más allá de las normas y los procedimientos, atendiendo a las relaciones, experiencias e historias que configuran la vida cotidiana. Desde una perspectiva preventiva y humanizadora, relevó la importancia de fortalecer los vínculos, el sentido de pertenencia, la alianza con las familias y el cuidado de quienes acompañan a niños, niñas y adolescentes.

La académica señaló:

“¿Qué nos está pasando como comunidad educativa? Más que el título de una presentación, esta pregunta se convirtió en una invitación a detenernos y mirar cómo estamos conviviendo. Desde la Orientación y una perspectiva preventiva y humanizadora, el desafío es mirar más allá de la conducta, comprender a la persona, su historia y su contexto, fortalecer los vínculos y aprender a escuchar y llegar a tiempo”.

La segunda ponencia estuvo a cargo de José Riquelme y llevó por título “Ley de Convivencia, fundamentos para la instalación de culturas bien tratantes”. La presentación profundizó en los fundamentos educativos, institucionales y normativos que orientan este trabajo, destacando que los reglamentos y protocolos adquieren sentido cuando se traducen en decisiones coherentes, responsabilidades compartidas y prácticas visibles y sostenidas en la vida cotidiana.

 “La Ley 21.809 debe entenderse como una oportunidad histórica para pasar de la exigencia legal a una cultura cotidiana de buen trato. Su verdadero espíritu reside en avanzar hacia un enfoque formativo y preventivo, construyendo una institucionalidad protectora en la que el buen trato y el bienestar emocional sean una base real para el aprendizaje”, agregó Riquelme.

Posteriormente, se desarrolló un espacio de diálogo con el público, centrado en las señales tempranas de deterioro de la convivencia, la participación de estudiantes y familias, la responsabilidad institucional compartida y las dificultades para convertir los principios del buen trato en prácticas permanentes. La jornada reafirmó que la convivencia educativa no se limita a la ausencia de conflictos, sino que constituye una construcción colectiva expresada en las relaciones, las decisiones y la forma en que cada comunidad previene, aborda y aprende de las situaciones complejas.

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