Inicio » Egresada de Medicina Veterinaria Valentina Ledesma: “UDLA me entregó una base sólida para desarrollar razonamiento clínico y entender la importancia de la actualización permanente”  

Valentina Ledesma, médica veterinaria titulada en 2026 porUniversidad de Las Américas con distinción máxima, ha orientado su formación clínica veterinaria hacia la medicina de pequeños animales, la hospitalización, las urgencias y el laboratorio clínico. Su trayectoria incluye experiencia hospitalaria y prácticas clínicas en FAVET de la Universidad de Chile, además de Diplomado en  Medicina Interna Felina de UDLA. En esta entrevista aborda los aprendizajes de sus primeros años de ejercicio profesional, la importancia de la actualización permanente y las áreas en las que proyecta continuar especializándose.     

¿Cómo ha sido comenzar tu carrera trabajando en hospitalización y urgencias en Clínica Veterinaria Bon Amie?

Comenzar mi carrera en hospitalización y urgencias ha sido una experiencia muy desafiante, pero también muy enriquecedora. Es un área que te obliga a desarrollar criterio clínico, aprender a priorizar y tomar decisiones en pacientes que muchas veces pueden cambiar su condición rápidamente.

Mi acercamiento a la hospitalización comenzó incluso antes de titularme, trabajando como enfermera veterinaria en Clínica Bon Amie, lo que me permitió adquirir mucha experiencia práctica en el manejo y monitoreo de pacientes. Posteriormente, tuve la oportunidad de comenzar a ejercer como médico veterinario en la misma clínica, donde pude seguir desarrollándome en hospitalización y urgencias y aprender mucho de colegas y compañeras con mayor experiencia.

Actualmente continúo trabajando como médico veterinario en hospitalización, urgencias y consulta en Clínica Pravet, en un equipo que me ha dado la confianza y las herramientas, día a día, para seguir desarrollando mi criterio clínico y ganar seguridad como profesional. También he podido aprender de mis colegas y jefatura. Siento que es un equipo del cual, a pesar de que no llevo mucho tiempo, he podido aprender bastante. Creo que cada etapa ha aportado algo distinto a mi formación.

¿Qué aprendizajes destacarías de tu trabajo con pacientes hospitalizados, críticos y de urgencia?

Uno de mis principales aprendizajes ha sido entender que en urgencias no siempre lo primero es llegar inmediatamente a un diagnóstico definitivo, sino reconocer qué paciente está inestable, identificar las amenazas más importantes y actuar de manera ordenada. También es fundamental identificar el ABCD de urgencia, estabilizar y trabajar sobre esa base.

Trabajar con pacientes hospitalizados y críticos también me ha enseñado la importancia del monitoreo clínico. Muchas veces son pequeños cambios en el examen clínico, la presión arterial, la perfusión, el estado neurológico, el dolor o los parámetros respiratorios los que permiten anticiparse a un deterioro.

También he aprendido que la medicina hospitalaria es un trabajo muy colaborativo. El manejo de un paciente crítico no depende solamente de una persona: requiere una buena comunicación entre jefatura, médicos, enfermería y las distintas áreas involucradas, además de una comunicación clara y empática con los tutores. La empatía es algo muy relevante.

Probablemente, uno de los aprendizajes más importantes ha sido reconocer mis propios límites. En medicina veterinaria siempre van a existir casos que nos desafíen, por lo que saber cuándo estudiar, consultar con un colega o pedir una segunda opinión también forma parte de ejercer responsablemente.

¿Cómo te prepararon tus prácticas y pasantías para enfrentar el trabajo clínico?

Mis prácticas y pasantías fueron fundamentales porque fue el momento en que muchos conocimientos que había aprendido durante la carrera comenzaron a tener una aplicación real.

Tuve la oportunidad de realizar una parte importante de mi formación práctica en el Hospital Clínico Veterinario FAVET de la Universidad de Chile, particularmente en pequeños animales. Esa experiencia me permitió acercarme al funcionamiento de un hospital veterinario, participar en la evaluación y manejo de pacientes y enfrentarme a una casuística mucho más amplia.

Creo que las prácticas también me ayudaron a confirmar hacia dónde quería orientar mi carrera. Me di cuenta de que disfrutaba especialmente aquellos casos en los que había que integrar distintas áreas de la medicina, interpretar exámenes, monitorizar la evolución del paciente y modificar las decisiones según su respuesta. En todas mis prácticas, los casos clínicos que elegía para presentar estaban muy relacionados con medicina UCI y urgencias.

Cuando posteriormente comencé a trabajar en hospitalización, muchas situaciones seguían siendo nuevas para mí, pero ya tenía una base clínica y práctica que me permitió enfrentarlas.

¿Qué herramientas te entregó tu formación en UDLA y por qué decidiste continuar allí con diplomados de Medicina Interna Felina y Canina?

Mi formación en UDLA me entregó una base sólida para desarrollar razonamiento clínico y entender la importancia de la actualización permanente. Por eso decidí continuar con los diplomados de Medicina Interna Felina y Canina en la misma universidad, áreas que complementan mi trabajo en consulta, hospitalización y urgencias.

También valoro la experiencia de los docentes y su enfoque práctico, que me permite aplicar lo aprendido directamente en mis pacientes. A futuro, quiero seguir perfeccionándome en urgencias y orientar mi especialización hacia la anestesia y el manejo del dolor.

Creo que titularse no significa terminar de estudiar, sino comenzar una etapa de aprendizaje continuo y especialización.

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