Con más de 13 años de experiencia en medicina clínica y cirugía de pequeños animales, Dominique Abarzúa ha construido una trayectoria marcada por la vocación de servicio, el bienestar animal y el compromiso con las comunidades. Egresada de Medicina Veterinaria de Universidad de Las Américas, se ha especializado en cirugía de tejidos blandos, anestesia y manejo del dolor, áreas que ha fortalecido mediante la formación continua y la participación en congresos nacionales e internacionales.

Actualmente, se desempeña como médica veterinaria en el Centro Veterinario Municipal de la Ilustre Municipalidad de El Monte, donde participa en atenciones clínicas, cirugías de esterilización, operativos veterinarios, fiscalizaciones, campañas sanitarias, educación comunitaria y respuesta ante emergencias.
En esta entrevista, conoceremos su recorrido profesional, los principales aprendizajes que han marcado su carrera y la manera en que su labor contribuye a promover la tenencia responsable y una mejor calidad de vida para los animales.
¿Cuáles han sido los principales hitos y aprendizajes que han marcado tu trayectoria profesional?
A lo largo de estos 13 años, uno de los principales hitos ha sido la transición desde la medicina general a la especialización en cirugía de tejidos blandos y la anestesiología. Esto me permitió comprender que la excelencia clínica no radica únicamente en la destreza técnica, sino en la integración de un enfoque integral: diagnóstico preciso, manejo perioperatorio del dolor y comunicación clara con los tutores.
El mayor aprendizaje ha sido que cada paciente es un caso único. La medicina veterinaria me ha enseñado humildad profesional, rigurosidad científica y, sobre todo, la responsabilidad ética de velar por el bienestar y la calidad de vida de nuestros pacientes.
¿Cómo ha sido aportar desde la medicina veterinaria a la tenencia responsable, el bienestar animal y la educación de la comunidad?
Trabajar en el Centro Veterinaria Municipal de El Monte ha sido una experiencia profundamente enriquecedora desde el ámbito de la salud pública veterinaria. Aportar en este espacio implica ir más allá de la atención clínica: se trata de generar impacto comunitario. A través, de esterilizaciones, atención primaria, vacunación y educación, buscamos promover la tenencia responsable como un pilar para la prevención de zoonosis y el control de la población canina y felina.
El mayor desafío y, a la vez la mayor satisfacción, ha sido traducir conceptos técnicos a un lenguaje accesible para la comunidad, fomentando una cultura de respeto hacia los animales y de corresponsabilidad entre el municipio, los tutores y los profesionales.
¿Qué te motivó a profundizar en tus áreas actuales de trabajo?
La motivación para profundizar en cirugía de tejidos blandos, anestesia y algiología surgió de la convicción de que de que el dolor es la quinta constante vital y que su adecuado control es imperativo ético y técnico.
Observé que mucho de los resultados quirúrgicos dependían en gran medida de un protocolo anestésico seguro y de una estrategia multimodal de analgesia.
Especializarme en estas áreas me ha permitido ofrecer procedimientos con mayor seguridad, recuperación más rápida y una experiencia menos traumática tanto para el paciente como para la familia.
Hoy, estos pilares son transversales en mi práctica clínica y han elevado significativamente el estándar de atención y bienestar que entregamos.
¿Qué importancia tuvo tu formación en Universidad de Las Américas y qué mensaje entregaría a los estudiantes que hoy se preparan para ejercer la profesión?
Mi formación en Universidad de las Américas fue fundamental para sentar las bases científicas y clínicas de mi carrera. Me entregó no solo conocimientos técnicos, sino también el pensamiento crítico y la capacidad de adaptación que esta profesión exige constantemente.
El mensaje que entregaría a los futuros colegas es que la vocación se sostiene con estudio permanente, ética y empatía. La medicina veterinaria es una disciplina en constante evolución. Sean rigurosos, sean curiosos, pero por, sobre todo, nunca pierdan la sensibilidad. Trabajamos con seres que sienten, y con personas que los aman. Ese es el centro de todo.