Inicio » De la minería a la innovación tecnológica: la trayectoria de un ingeniero formado en Universidad de Las Américas

Con más de tres décadas de experiencia en la industria y la minería, Néstor Paredes, ingeniero civil industrial titulado de Universidad de Las Américas, ha construido una trayectoria marcada por el liderazgo en áreas de mantenimiento, operaciones y gestión. Su experiencia en terreno, sumada a una visión estratégica desarrollada durante su formación profesional, lo llevó a fundar su propria empresa y a desarrollar tecnologías orientadas a resolver desafíos de la industria minera.

Recientemente obtuvo una patente por una de sus innovaciones y hoy trabaja en el posicionamiento de soluciones como Lappflex Pro y Smart Core AI. En esta entrevista, comparte su recorrido profesional, el sello aportado de UDLA y su mirada sobre innovación, emprendimiento y el futuro de la ingeniería.

¿Cómo ha sido tu trayectoria profesional desde tu egreso de Universidad de Las Américas?

Desde mi egreso de Universidad de Las Américas, mi trayectoria profesional ha sido una evolución natural de la experiencia que ya había construido en el ámbito industrial. La formación como ingeniero civil industrial me permitió complementar mi base técnica con una visión más amplia de la gestión, los procesos y la estrategia, fortaleciendo mi capacidad para enfrentar desafíos desde una perspectiva más integral.

A partir de ello asumí cargos de mayor responsabilidad específicamente en la minería, desempeñándome en áreas de mantenimiento, operaciones y gestión, llegando a ejercer funciones de jefatura de mantenimiento y subgerencia de operaciones.

Con el paso de los años, la combinación entre la experiencia práctica y la mirada más transversal adquirida durante mi formación me llevó a identificar oportunidades de mejora que iban más allá de resolver problemas puntuales. Esa evolución fue la que finalmente me impulsó a desarrollar soluciones tecnológicas propias para la industria y la minería, entre ellas Lappflex Pro y Smart Core AI, junto con gestionar su correspondiente propiedad intelectual.

Mi propósito es demostrar, mediante evidencia técnica y resultados concretos, que puedo contribuir a optimizar procesos, apoyar una toma de decisiones más oportuna y eficiente, y aportar valor a una industria que hoy enfrenta importantes desafíos en productividad, costos y sostenibilidad.

¿De qué manera Universidad de Las Américas aportó a tu formación profesional y qué herramientas adquiridas durante tu etapa universitaria utilizas actualmente en tu trabajo?

Como ingeniero mecánico ya contaba con una sólida base técnica y una amplia experiencia en terreno, pero la Ingeniería Civil Industrial en Universidad de Las Américas representó un complemento muy importante para mi formación profesional, ya que me permitió ampliar esa mirada e incorporar una visión mucho más transversal de las organizaciones, los procesos y los desafíos que enfrentan.

Mirando mi trayectoria, considero que uno de los mayores aportes de la Universidad de Las Américas fue ayudarme a integrar la experiencia técnica que ya había adquirido con una visión más amplia, estratégica y orientada a la creación de valor. Esa combinación ha sido clave en mi desarrollo profesional y en los proyectos que hoy estoy impulsando.

¿Por qué tomaste la decisión de empezar a crear soluciones para la industria y minería?

Durante más de treinta años trabajé en mantenimiento industrial, servicio técnico, talleres, puesta en marcha y operaciones en terreno. En ese contexto observé que muchas reparaciones especializadas dependían de procesos externos que implicaban traslados, logística, disponibilidad de proveedores y, en algunos casos, equipos que debían importarse.

Particularmente en el lapeado de componentes de precisión, las alternativas disponibles no siempre respondían con la rapidez que requerían las operaciones y, para muchas empresas, especialmente pymes, los costos y tiempos asociados tampoco eran fáciles de asumir.

Esa realidad me llevó a preguntarme si era posible acercar esa capacidad técnica al lugar donde ocurre la necesidad. Así nació Lappflex Pro, una estación portátil de lapeado de precisión diseñada para realizar este tipo de trabajos directamente en terreno, buscando reducir tiempos de respuesta y aportar mayor flexibilidad al mantenimiento industrial.

Posteriormente, mi experiencia en minería me permitió observar otro desafío. Durante los procesos de exploración comprendí el enorme valor que tiene disponer de información técnica en etapas tempranas para apoyar la toma de decisiones. Esa experiencia, sumada a los conocimientos adquiridos en ingeniería, el desarrollo de hardware y las nuevas herramientas de inteligencia artificial, fue dando origen a Smart Core AI, un sistema concebido para apoyar la exploración minera mediante la generación de información técnica temprana, con el propósito de contribuir a optimizar decisiones que posteriormente impactan toda la cadena de valor del proyecto.

Con relación a la pregunta anterior, ¿cómo ha sido el proceso de patentar la tecnología creada?

Ha sido un proceso muy desafiante, pero también una de las experiencias de aprendizaje más enriquecedoras de mi carrera profesional.

Ese trabajo lo realicé de manera autónoma, apoyándome en la experiencia acumulada durante mi trayectoria y en las herramientas de análisis, planificación, organización y visión estratégica que fortalecí durante mi formación como ingeniero civil industrial en la Universidad de Las Américas.

Este proceso me dejó una enseñanza muy importante: innovar no consiste únicamente en desarrollar una buena idea. También implica protegerla, gestionarla adecuadamente y pensar desde el inicio cómo transformarla en una solución que pueda llegar efectivamente a quienes la necesitan, generar un impacto positivo y convertirse en un activo capaz de crear valor.

¿Qué consejo le darías a los estudiantes que están cursando la carrera de Ingeniería Industrial actualmente?

Les diría que aprovechen al máximo su etapa universitaria y que nunca dejen de aprender. La Universidad entrega conocimientos y herramientas muy valiosas, pero la experiencia profesional es la que permite comprender cómo esos conocimientos se transforman en soluciones para problemas reales.

También los invitaría a observar con atención. La innovación la hacen las personas que observan, se hacen preguntas y buscan soluciones. Por eso, creo que hay que atreverse a desarrollar las propias ideas, sin importar desde dónde se comienza. Si una idea responde a una necesidad real y tiene el potencial de generar valor para otros, vale la pena intentarlo.

Finalmente, les diría que nunca dejen de prepararse. Mirando hacia atrás, comprendo que fue la integración de todas mis experiencias previas que me permitió enfrentar nuevos desafíos y desarrollar soluciones tecnológicas orientadas a generar valor para la industria.

Compartir