Por primera vez en la historia, 13 de las 52 universidades del país cuentan con una mujer en la rectoría. Este hito implica que una de cada cuatro instituciones de educación superior es liderada por una mujer, dando cuenta del creciente protagonismo femenino en los espacios de liderazgo académico. En una nueva edición de La Tercera Educa, el medio reunió a 13 rectoras de universidades chilenas para conocer su visión del futuro de la educación superior. Cabe destacar que Universidad de Las Américas fue pionera en tener una mujer rectora con Pilar Armanet en el 2014, luego sucedió la actual Rectora Pilar Romaguera en el 2018.
Ante la pregunta ¿Cuál será el principal desafío que enfrentarán las universidades chilenas durante la próxima década? La Rectora de Universidad de Las Américas, Pilar Romaguera, aseguró que es la incorporación de la Inteligencia Artificial en los procesos de enseñanza y aprendizaje. A su juicio, su implementación tiene que ir acompañada de una estrategia de largo plazo que permita integrar estas tecnologías de manera responsable y con foco en la calidad de la formación.

En ese sentido, la autoridad señaló que una implementación adecuada de la Inteligencia Artificial permitirá fortalecer la competitividad internacional de las instituciones, ofreciendo una formación pertinente y de excelencia. Asimismo, destacó que esta transformación no solo implica la adopción de nuevas herramientas tecnológicas, sino también un cambio profundo en la manera de formar a las personas, promoviendo el desarrollo de competencias humanas, éticas y profesionales que respondan a los desafíos del futuro.
Las demás rectoras coincidieron en que las universidades deberán anticiparse a un entorno en permanente transformación. Entre los principales retos mencionados destacan la actualización continua de los programas académicos, la adaptación a un mercado laboral cambiante, el fortalecimiento del vínculo con el sistema escolar y con las necesidades de la sociedad, así como el compromiso con un desarrollo ético, crítico y sostenible. En este escenario, también subrayaron la importancia de potenciar la investigación, el postgrado y las alianzas internacionales como pilares para el desarrollo institucional.
En definitiva, las rectoras coinciden en que la educación superior chilena deberá transformarse sin perder su propósito esencial: formar profesionales altamente preparados, pero también ciudadanos comprometidos, capaces de desenvolverse en un mundo cada vez más complejo, dinámico e incierto.