Inicio » Estudiante de Universidad de Las Américas se corona campeona en el Open Panamericano y Sudamericano Chile 2026 de Judo

El esfuerzo, la disciplina y la perseverancia son valores que definen la trayectoria de Marcela Alfaro, estudiante de la carrera de Licenciatura en Actividad Física de Universidad de Las Américas, quien recientemente se coronó campeona en la categoría -57 kg del Open Panamericano Chile 2026 y del Sudamericano Chile 2026 de Judo.

Estos importantes resultados consolidan su crecimiento en el alto rendimiento y reflejan el compromiso con el que enfrenta cada uno de sus desafíos, tanto dentro como fuera del tatami.

En esta entrevista, la deportista cuenta cómo ha sido el camino que la llevó a alcanzar estos logros, los desafíos de compatibilizar el deporte de alto rendimiento con la vida universitaria y el aporte que ha significado su formación en UDLA para continuar desarrollando su carrera deportiva.

¿Qué significado tienen para ti los títulos obtenidos en el Open Panamericano Chile 2026 y el Sudamericano Chile 2026, y cuáles son tus próximos desafíos?

Estos fueron mis primeros torneos en la categoría -57 kg. Antes competía en -63 kg, pero junto a mi entrenador y mi equipo decidimos bajar de categoría para proyectar mejor mi carrera a nivel internacional. Haber conseguido ambos títulos en este proceso de cambio nos deja muy felices y confirma que tomamos la decisión correcta.

Ahora mi próximo desafío es el selectivo para los Juegos Sudamericanos de este año, que se disputarán durante julio. Estoy preparándome para que todo salga bien y tener la oportunidad de representar nuevamente a Chile.

El judo de alto rendimiento exige una gran preparación física y mental. ¿Cuáles han sido las claves de tu desarrollo como deportista?

Mi preparación es integral. Está el trabajo físico, técnico y táctico, pero también la preparación mental, emocional y espiritual. Le doy gracias a Dios por la oportunidad de compatibilizar el alto rendimiento con la Universidad y el trabajo.

Un aspecto fundamental ha sido el acompañamiento psicológico. Trabajo todas las semanas con una psicóloga y considero que ese proceso es tan importante como entrenar en el gimnasio o sobre el tatami. Siempre digo que un atleta es como una mesa con cuatro patas: si una falta, todo pierde estabilidad. Por eso nunca he dejado de lado mi preparación mental.

Compatibilizar el deporte de alto rendimiento con la vida universitaria no siempre es sencillo. ¿Cómo organizas tu tiempo para cumplir con ambas responsabilidades?

Lo primero es tener claras las prioridades. Yo siempre digo que soy una deportista que estudia, no una estudiante que hace deporte. Eso implica organizar toda mi rutina en función de los entrenamientos y las competencias.

La Universidad me ha apoyado mucho en ese proceso. Me ha permitido tomar las secciones de los ramos que mejor se adaptan a mis horarios de entrenamiento, lo que ha sido clave para mantener el equilibrio entre ambas responsabilidades. Además, como también trabajo, contar con una rutina bien organizada es fundamental para poder cumplir con todo.

¿De qué manera tu formación en Licenciatura en Actividad Física ha contribuido a fortalecer tu desempeño como deportista?

Estudiar esta carrera me ha permitido comprender mucho mejor mi propio entrenamiento. Antes seguía las indicaciones de mi entrenador, pero hoy también entiendo por qué realizo determinados ejercicios, cómo responde mi cuerpo, cómo funciona mi metabolismo y cómo reacciona mi musculatura frente a las cargas de trabajo.

Ese conocimiento ha sido un aporte enorme para mi desarrollo deportivo. Me ha permitido entrenar de manera más consciente y entender mejor cada proceso que vivo como atleta. Es un aprendizaje que valoro muchísimo.

¿Qué ha significado para ti el apoyo que has recibido de UDLA durante tu desarrollo deportivo?

Ha significado muchísimo. La flexibilidad que me ha entregado la Universidad para compatibilizar los viajes, las concentraciones y las competencias con mis estudios ha sido fundamental.

También quiero destacar el apoyo de mis profesores. Siempre han mostrado mucha empatía y disposición para ayudarme cuando debo viajar o ausentarme por una competencia.

¿Qué mensaje les entregarías a quienes desean desarrollar una carrera deportiva sin dejar de lado sus estudios?

Durante mucho tiempo escuché decir que la universidad era «el cementerio de los deportistas», y creo que no hay una afirmación más equivocada que esa.

Compatibilizar el alto rendimiento con los estudios exige un esfuerzo enorme. Muchas veces, después de entrenar, no llegas a descansar a tu casa, sino a estudiar. Requiere sacrificio, disciplina y constancia, pero es totalmente posible.

A quienes están pensando en seguir ambos caminos les diría que sí se puede. Hay un esfuerzo adicional, sin duda, pero vale completamente la pena. Con organización, compromiso y muchas ganas, es posible alcanzar las dos metas.

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