Maximiliano Cavieres V. es médico veterinario titulado de Universidad de Las Américas, Campus Providencia, y actualmente cursa un Magíster en Bienestar Animal y Etología Aplicada. Su trayectoria profesional se ha desarrollado en torno al vínculo humano-animal, el adiestramiento canino, la etología y las intervenciones asistidas con perros.

Desde 2022 se desempeña como entrenador canino independiente y, desde 2023, como profesor de taller del ramo de Adiestramiento en la carrera de Técnico Nivel Superior Veterinario de UDLA. En abril de 2026 se integró como asistente de investigación al Centro de Investigación en Cognición Animal, CEINCA, donde participa en estudios relacionados con cognición canina. Este mismo año presentará un póster científico en el Congreso Internacional ISAZ 2026, en París, Francia, instancia que marca un hito en su desarrollo profesional y académico.
¿Cómo ha sido tu experiencia en CEINCA y qué aprendizajes te ha entregado sobre el rol de la investigación en medicina veterinaria?
Hace poco más de dos meses que estoy en CEINCA, trabajando en cognición canina. Honestamente, cada día aprendo algo nuevo, y no siempre está directamente relacionado con el tema del estudio. Creo que lo más valioso ha sido desarrollar paciencia, porque eso requiere la investigación: el tiempo necesario para hacer las cosas bien. Me ha quedado claro que la investigación no es solo datos; también es respeto ante lo que no sabes y ante el proceso.
Este año presentarás un póster científico en el Congreso Internacional ISAZ 2026 en París. ¿Qué significa para ti participar en una instancia internacional de este nivel?
Cuando me confirmaron que el póster quedaría en ISAZ, quedé sorprendido. Honestamente, cuando lo enviamos no esperaba estar ahí. Participar en una instancia internacional significa una validación, no solo del trabajo que realizaron conmigo la Dra. Urrutia y el Dr. Cañón, sino también de que el tema que nos importa, cómo los perros impactan en la ansiedad de los estudiantes, es relevante a nivel mundial. Es algo que nunca imaginé cuando era estudiante.
¿Qué te motivó a especializarte en estas las áreas de entrenamiento canino, la etología y las intervenciones asistidas con perros?
De niño me fascinaban los perros, pero no sabía que existía una ciencia para estudiarlos. Con mi perrita Leila, de casi 10 años, le enseñé los primeros trucos sin saber que eso era el inicio de algo. La gran diferencia llegó con la Dra. Alejandra Santelices en DUOC, quien me enseñó adiestramiento canino y me abrió el mundo de la etología. Su pasión y dedicación hicieron que la admirara, y eso me motivó a profundizar en esta área. Todo lo demás, como el bienestar animal y las intervenciones, vino como una consecuencia natural de estar en esos espacios.
¿De qué manera tu formación en UDLA aportó a fortalecer tu interés por la investigación científica?
La investigación no fue un plan. Fue consecuencia de conocer a personas como la Dra. Ana María Urrutia y la Dra. María José Ubilla, quienes me hablaron de estos temas con genuino interés. Ellas me mostraron que la investigación no es algo lejano: es lo que hacemos cuando realmente nos importa entender algo. La universidad me entregó las herramientas, pero fueron las personas, su dedicación y pasión, las que encendieron la curiosidad. Ir a ISAZ y trabajar en CEINCA son hitos que jamás imaginé.