Un detallado análisis de los desafíos que enfrentan las universidades para responder a los rápidos cambios tecnológicos, económicos y demográficos, como centros de aprendizaje a lo largo de la vida, motores de equidad, innovación, relevancia laboral y movilidad social, entregó el director ejecutivo del Instituto para el Futuro de la Educación (IFE) del Tecnológico de Monterrey, Michael Fung, al dictar la charla magistral que cerró el Ciclo de Inauguraciones de Año Académico 2026 de Universidad de Las Américas (UDLA).
La actividad fue encabezada por la Rectora Pilar Romaguera; y contó con la participación del Vicerrector Académico, Jaime Vatter; autoridades institucionales, cuerpo académico, estudiantes e invitados.

En su bienvenida, la Rectora Romaguera destacó el ciclo desarrollado, ya que “permitió abrir conversaciones profundas, diversas y necesarias sobre el presente y el futuro de la educación, la tecnología, el trabajo y la sociedad”, en las que convergieron ideas clave, como que “la tecnología debe estar al servicio del desarrollo humano y no al revés; que el aprendizaje significativo se construye integrando conocimientos disciplinares con habilidades humanas, éticas y sociales; y el rol de la Universidad en formar profesionales críticos, creativos y comprometidos con su entorno, pero, a la vez, adaptables y capaces de aprender a lo largo de toda la vida”.
“Somos una universidad que busca respuestas, un espacio de reflexión académica transversal que pone en el centro una pregunta fundamental: ¿cómo formamos hoy a los profesionales que deberán desenvolverse en un mundo cada vez más dinámico, complejo y profundamente influido por la revolución tecnológica?”, expresó. Añadió que, en el contexto de la reconfiguración de la educación superior surge la reflexión sobre el rol que tienen estas instituciones frente al futuro del trabajo.
En este escenario, enfatizó la especial relevancia del Proyecto de Innovación Curricular que la UDLA está implementando”, y que se enmarca en un momento institucional de particular relevancia: “Con casi 38 años de trayectoria, la Universidad se ha consolidado como una institución de calidad que contribuye al desarrollo sostenible de nuestro país, a través de la formación de pregrado y postgrado de más de 33 mil estudiantes y 76 mil egresadas y egresados, junto con el desarrollo de investigación con impacto social y una estrecha vinculación con las comunidades en las regiones donde estamos presentes”.
Concluyó invitando a enfrentar el futuro “con la convicción de ser protagonistas de las transformaciones en nuestra sociedad, poniendo siempre en el centro a nuestros estudiantes y nuestro proyecto educativo”.
A continuación, el Vicerrector Académico, Jaime Vatter, presentó el Proyecto de Innovación Curricular (PrIC) UDLA, que robustece la formación de profesionales preparados para un mercado laboral cambiante, con competencias humanas que no se vuelven obsoletas. De este modo, se busca consolidar sellos formativos que hagan reconocible al profesional UDLA en el ámbito laboral, a partir de tres pilares: adaptabilidad y superación, compromiso profesional y social, e innovación que transforma, explicó.

Estos sellos formativos se tradujeron en ocho resultados profesionales genéricos incorporados en todas las carreras: resolución de problemas basada en la evidencia, aprendizaje continuo y resiliencia, habilidades digitales, pensamiento crítico y creatividad, habilidades comunicativas, trabajo en equipo, conciencia de derechos y deberes cívicos, e integridad y honestidad profesional. En 2026 las carreras que recibieron a alumnos con nuevos planes de estudio representan más de la mitad de la oferta, quedando para 2027 las restantes. Se incorporaron “trayectorias formativas más flexibles, articulables y, por lo tanto, más acordes con los intereses de nuestros estudiantes”, señaló.
Los elementos clave del proyecto son: desarrollo de interdisciplinariedad (con asignaturas comunes a toda la universidad y otras por facultad), foco en educación toda la vida (mediante mallas flexibles que facilitan la continuidad hacia diplomados y postgrados), el fortalecimiento del juicio crítico y la resolución de problemas (cada plan de estudios tiene una línea con foco en la investigación e innovación), la formación práctica y aplicada (con experiencias en terreno desde el primer ciclo formativo), y la flexibilidad (con asignaturas electivas para que el estudiante se especialice, explore otras disciplinas o avance hacia diplomados y postgrados).
La autoridad académica planteó que el PrIC “es una expresión de la mejora continua a la luz de los cambios externos y de las reflexiones al interior de cada carrera, lo que se traduce en una actualización de nuestra promesa de valor”, asegurando que el profesional de UDLA sea reconocido en el ámbito laboral por sus capacidades y su compromiso con la comunidad. “Es un cambio fundamental en UDLA, cuyo objetivo es adecuar el proceso formativo a las exigencias de la sociedad y del mercado laboral de las próximas décadas, formando profesionales de alto valor, adaptables, resilientes, comprometidos, innovadores e íntegros, capaces de transformar realidades”, aseveró.
El futuro: Grandes Iniciativas Audaces (BBIs)
El Dr. Fung, quien es un líder mundial en innovación educativa asociada a la transformación de la educación superior, señaló en su ponencia “Las universidades frente al futuro del trabajo”, que la evolución de las profesiones ante la inteligencia artificial (IA), así como la importancia de contar con un ecosistema de habilidades transversales para enfrentar los retos por venir, área en la cual lideró una reconocida iniciativa durante su gestión como director general adjunto de SkillsFuture Singapur.
El destacado experto felicitó a Universidad de Las Américas por la implementación de sus reformas, en un contexto desafiante para la educación superior, con mayor uso de la tecnología en la fuerza laboral, el aumento de la longevidad producto de los avances de la ciencia (lo que implica trayectorias profesionales más diversas y jubilaciones más tardías), la baja en la tasa de fertilidad, reformas en la cadena de suministro, el cambio climático, y la persistencia de conflictos y pandemias globales. El impacto de estos factores en el trabajo obliga a pensar en cómo continuar aprendiendo y navegar en un mundo volátil e impredecible, manifestó.

En este contexto, identificó una serie de cambios de paradigma en la educación. Entre los principales: avanzar desde modelos tradicionales hacia trayectorias formativas modulares; el paso desde un modelo de educación front-loaded (concentrado en una etapa de la vida) a uno de aprendizaje continuo; evolucionar desde la enseñanza exclusivamente en aula hacia modalidades híbridas e integradas con el entorno laboral, y sumar al saber técnico las habilidades transversales y adaptativas.
Desde una mirada retrospectiva de 2025, mencionó tendencias como el creciente uso de la tecnología y la IA en la educación, el auge de la economía de habilidades y los modelos de aprendizaje más flexibles, y el énfasis en el bienestar y en enfoques más centrados en el sur humano. En esa línea advirtió que “tenemos que ver cómo protegemos a los seres humanos del impacto negativo del uso de IA”.
A ello se suman el aumento de las tensiones geopolíticas y la desglobalización; el incremento de las preocupaciones sobre seguridad nacional, proteccionismo y soberanía digital, así como su impacto en la colaboración académica y en los presupuestos, generando inestabilidad en los campus universitarios. A su juicio, este escenario anticipa un período de volatilidad, incertidumbre, disrupciones continuas y desafíos políticos, económicos y de seguridad persistentes en América Latina. No obstante, también “se abren oportunidades para roles de gran magnitud en el orden mundial, en un contexto de reconfiguración de los sistemas de producción y la respuesta al mercado mundial”.
Al compartir algunas reflexiones a partir de la experiencia del IFE, sostuvo que “la innovación en la región es vibrante y se está acelerando”, con iniciativas que han apoyado a 80 startups, 1.700 profesores y 60.000 estudiantes, además de la creación de una Red Global de Educación en IA. Luego afirmó que “el sur global tiene la oportunidad y la capacidad de liderar nuevos modelos educativos”, citando como ejemplo TEC21, basado en competencias, o experiencias desarrolladas en Madagascar o México. Otra de sus conclusiones fue que hoy es el “punto óptimo para la investigación académica de calidad con impacto a corto plazo”, lo que, sin embargo, requiere de recursos en la región. Añadió que existen desafíos persistentes para desarrollar el capital humano, donde “la inclusión, la equidad y la justicia social siguen siendo esquivas”, a lo que se suma la necesidad de fortalecer la formación docente.

Se refirió luego al desarrollo del capital humano en los próximos cinco a diez años, impulsado a través de dos Grandes Iniciativas Audaces (Big Bold Initiatives, BBIs), centradas en el futuro de las universidades y el ecosistema de habilidades. Respecto de la primera, indicó que “podemos ayudar a las universidades a estar preparadas para el futuro”, mediante modelos para evaluar el estado actual, identificar brechas y definir vías de transformación, junto con orientaciones prácticas sobre modelos educativos, transformación digital, adaptación de experiencias internacionales a contextos locales. Respecto de la segunda, señaló que “podemos resolver la crisis de habilidades”. Finalmente, indicó que, para ello, es fundamental convocar a las partes interesadas en un ecosistema, que debe estar basado en capacidades que alinea la oferta, demanda y uso de habilidades, “porque la IA va a seguir transformando los trabajos” y se necesita “un nuevo paradigma de educación, que es flexible y considera aprendizaje toda la vida”.
La actividad concluyó con una ronda de preguntas realizadas por la audiencia al Dr. Fung.