La Dra. Lorna Cárcamo, médica veterinaria titulada de Universidad de Las Américas, ha orientado su desarrollo profesional hacia la medicina felina, consolidando una trayectoria enfocada en el bienestar de los gatos y en una atención clínica especializada. Actualmente se desempeña en la Clínica Veterinaria AmiVet, donde brinda atención preferente en esta área, complementando su formación con un Diplomado en Medicina Felina en UDLA, lo que le ha permitido profundizar sus conocimientos y fortalecer su enfoque clínico.

¿Qué aprendizajes han marcado tu desarrollo como médica veterinaria?
En el Centro Veterinario de Pequeños Animales de UDLA adquirí una base importante y sólida en el manejo clínico, el trabajo en equipo, la responsabilidad en la salud y atención de nuestros pacientes. Allí pude desarrollar habilidades prácticas como el manejo de pacientes hospitalizados, el apoyo en cirugías y la atención de consultas, donde la comunicación con los tutores era fundamental.
Esta experiencia fue clave en mi formación, ya que me permitió fortalecer habilidades comunicacionales y establecer relaciones efectivas tanto con los tutores como con el equipo médico. Esto ha sido fundamental en mi experiencia clínica, ya que una comunicación fluida nos ayuda a tomar mejores decisiones, priorizando el bienestar animal, desarrollando criterio clínico e integrando el ámbito médico y emocional.
¿Qué te motivó a especializarte en el cuidado de los gatos y cuáles son los principales desafíos que ves hoy en esta disciplina?
Desde pequeña los gatos han sido mi motivación, incluso para estudiar medicina veterinaria. Crecí en un hogar donde eran la mascota principal y, hasta hoy, cada integrante de mi familia tiene su gato.
Mi interés por la medicina felina surge de las características únicas de esta especie, tanto en su comportamiento como en su fisiología y particularidades físicas, lo que requiere un enfoque médico más especializado.
Actualmente, uno de los principales desafíos es la detección temprana de enfermedades, ya que los gatos tienden a ocultar los signos clínicos, lo que dificulta un diagnóstico oportuno. Otro desafío es la educación de los tutores en medicina preventiva y cómo esto contribuye al bienestar y la salud de sus mascotas felinas.
¿Qué importancia tiene el trabajo que realizas actualmente y cómo contribuye a mejorar la salud y bienestar de los animales de compañía y la relación con sus tutores?
Mi trabajo en medicina felina es fundamental, ya que permite brindar una atención más personalizada y adaptada a las necesidades de cada paciente. Esto facilita la obtención de diagnósticos y tratamientos más específicos, favoreciendo su calidad de vida.
Con los tutores, siempre priorizo una comunicación clara y cercana, donde la educación basada en la prevención y el bienestar es lo principal. Gracias a esto, logro generar vínculos de confianza que favorecen el manejo clínico y la adherencia a los tratamientos.
¿De qué manera tu formación en Universidad de Las Américas influyó en tu camino profesional y qué aprendizajes siguen presentes en tu trabajo actual?
Mi formación en Universidad de Las Américas fue clave en mi desarrollo profesional, ya que me entregó bases sólidas en aspectos teóricos y prácticos, donde la ética, la responsabilidad y el compromiso con el bienestar animal son prioritarios.
Actualmente valoro especialmente la formación clínica práctica, en particular la experiencia en el Centro Veterinario, ya que considero que permite egresar mejor preparado para enfrentar los desafíos de la medicina veterinaria. Asimismo, destaco la importancia del trabajo en equipo y la formación continua a través de estudios y cursos en el área en que nos desarrollamos, entendiendo que cada paciente es único y representa un desafío clínico constante.