Con el objetivo de seguir avanzando en la construcción de una comunidad universitaria basada en el respeto, la equidad y la inclusión, Universidad de Las Américas presenta su Política Institucional sobre Gestión de la Convivencia, Equidad de Género, Diversidad e Inclusión, liderada por la Dirección de Género.
Esta política responde a los desafíos actuales de la educación superior, alineándose con los compromisos internacionales y la legislación nacional en materia de derechos humanos, igualdad de oportunidades y no discriminación. Asimismo, se sustenta en los valores institucionales de ética profesional, responsabilidad ciudadana y compromiso comunitario, reconociendo la diversidad como un elemento central en la formación integral de las y los estudiantes.
La iniciativa recoge la trayectoria de la Universidad en estas materias, integrando políticas, reglamentos y acciones previas, como el Decálogo de Convivencia Universitaria y el trabajo de la Comisión Valores. Además, se articula con el Plan de Desarrollo Estratégico 2024–2027, que incorpora objetivos específicos orientados a fortalecer la convivencia, el bienestar y la inclusión dentro de la comunidad UDLA.
Su elaboración consideró un proceso participativo que incluyó a estudiantes, académicos y colaboradores, permitiendo identificar fortalezas y desafíos institucionales. Este diagnóstico sirvió de base para definir una política que promueve una cultura de respeto, diálogo y reconocimiento de la diversidad.
Entre los principios de la Política destacan:
- Reconocimiento, respeto y promoción de los Derechos Humanos
- Reconocimiento y valoración de la diversidad
- Rechazo hacia todo tipo de discriminación, acoso o violencia
- Promoción del diálogo como mecanismo de resolución de conflictos
- Involucramiento de la comunidad educativa
En cuanto a sus objetivos, la política busca consolidar un entorno inclusivo y libre de discriminación, promoviendo acciones de prevención, investigación y sanción frente a situaciones de violencia o acoso, así como iniciativas que favorezcan la inclusión educativa y laboral, y la conciliación de la vida personal, familiar y laboral.
La implementación de esta política es una responsabilidad compartida que involucra a toda la comunidad universitaria y se desarrolla de manera articulada con normativas ya existentes. Su aplicación contempla un proceso de mejora continua, con evaluaciones periódicas y espacios participativos que permitan su actualización, asegurando así su pertinencia y efectividad en el tiempo.