
Sede Concepción de Universidad de Las Américas (UDLA) realizó la charla “Talento y propósito: desafíos y oportunidades en un contexto laboral dinámico”, instancia que tuvo como objetivo reflexionar sobre los desafíos que plantea actualmente la formación y el desarrollo del talento, particularmente en torno a cómo identificar las habilidades que requieren las organizaciones y de qué manera fortalecer la conexión entre las necesidades del mundo productivo y los procesos formativos.
Las palabras de bienvenida estuvieron a cargo de la Vicerrectora de Sede Concepción, Paz Hormazábal, quien destacó la importancia del trabajo conjunto entre empresas e instituciones de sectores público y privado para generar cambios. “Para nosotros es fundamental el trabajo colaborativo, porque la única forma de generar grandes cambios es trabajando juntos. Estamos constantemente expuestos a desastres y catástrofes, que no solo corresponden a fenómenos naturales, sino que también pueden ser sociales, y es muy importante aprender cómo abordar estas situaciones que van en aumento”, señaló.
En este contexto, Paz Hormazábal valoró la realización del encuentro como un espacio para abordar los desafíos actuales del mundo laboral y el valor de las personas y sus talentos en la construcción de organizaciones con propósito. “Para Universidad de Las Américas, la relación con el entorno y el vínculo permanente con el sector productivo son fundamentales, porque estos espacios nos permiten dialogar, compartir experiencias y generar colaboración, fortaleciendo la conexión entre la formación de nuestros estudiantes y las necesidades y oportunidades que presenta nuestro territorio”, sostuvo.

La actividad, organizada por UDLA con el apoyo de OTIC Sofofa Capital Humano, contó con las exposiciones de José Le Clercq, subgerente de Desarrollo Sostenible de Personas de OTIC Sofofa Capital Humano, quien presentó la ponenecia “Desarrollo de habilidades y atracción de talento joven: el nuevo reto de las empresas”, y de José Miguel Flores, socio y director ejecutivo de Flores Acevedo Abogados, quien abordó el tema “Negocios con propósito: la clave para retener el talento y potenciar el desempeño”.

En su exposición, José Le Clercq destacó la importancia de conocer quiénes son los actores que están en cada territorio, porque todas las regiones tienen distintas necesidades y actores específicos. “Creemos que la formación no solo debe preocuparse de cumplir con los parámetros normativos, sino también de generar memoria institucional, de manera que el aprendizaje quede al interior de las organizaciones y contribuya a mejorar sus procesos. Hoy las empresas enfrentan distintos desafíos, entre ellos la automatización, la incorporación de nuevas tecnologías y la Inteligencia Artificial, pero también el desafío de encontrar y vincularse con el talento joven, que está ingresando al mercado laboral y buscando oportunidades para conectarse con las empresas.”
Por su parte, José Miguel Flores resaltó el rol de los líderes dentro de una organización, señalando que son quienes deberían conformar equipos con personas mejor capacitadas que ellos. Al respecto, explicó que esta definición requiere una conexión emocional del líder consigo mismo, con sus inseguridades y vulnerabilidades, ya que, cuando tiene una relación sana consigo mismo, no tiene dificultades para incorporar a personas que destacan por sus competencias.

“Las habilidades son fundamentales, son el 80% del éxito, resaltando la empatía, comunicación y trabajo en equipo. El líder debe conectarse con su equipo y generar las condiciones para que este funcione, llevándolo a un estado de calma y recompensa. Entender el cerebro humano es entender el liderazgo y conectarnos con las emociones, porque el 95% de nuestras decisiones vienen influenciadas por ellas. Por eso, la labor del líder es generar emociones positivas en el equipo y entregarle confianza, especialmente en un estado de permanente incertidumbre”

Asimismo, señaló que, “retener es una tarea del líder y la principal razón de la fuga de talento es la falta de admiración por el jefe, seguida por un mal liderazgo directo, poco reconocimiento, rigidez, desconfianza, percepción de inequidad y ausencia de propósito. Esta última se produce cuando el colaborador no se conecta con su trabajo o no se identifica con el propósito de la compañía”.