Universidad de Las Américas (UDLA) reconoció a los 16 estudiantes que culminaron exitosamente el programa de Magíster en Administración de Empresas (MBA) de la Facultad de Ingeniería y Negocios, consolidando así a la tercera generación de graduados de este postgrado.
Los titulados corresponden a la generación MBA 2024, integrada por profesionales que ingresaron al programa en junio de 2024, finalizaron su formación académica en diciembre de 2025 y defendieron sus proyectos de grado en enero de 2026.
La ceremonia representó el cierre de un exigente proceso formativo que permitió a los estudiantes fortalecer sus competencias de liderazgo, gestión estratégica y toma de decisiones, en un contexto empresarial marcado por la innovación y la transformación digital.
Un desafío que trasciende las aulas
Cursar un MBA implica enfrentar importantes retos personales y profesionales. En ese sentido, desde la dirección del programa destacan que uno de los principales desafíos para los estudiantes es lograr un equilibrio entre las exigencias académicas, las responsabilidades laborales y la vida personal.
“El principal desafío es compatibilizar las exigencias del MBA con el trabajo y la vida personal. Esto es especialmente complejo para muchos de nuestros estudiantes, que están en una etapa de importantes cambios y crecimiento, tanto profesional como personal y familiar”, señaló Cristián Cortés, director del programa.

La experiencia de los egresados confirma esta realidad. El ingeniero comercial Sebastián González destacó que uno de los mayores retos durante su formación fue justamente encontrar ese equilibrio.
“El mayor desafío fue lograr el equilibrio entre la exigencia académica del programa, mis responsabilidades laborales y el tiempo de calidad con mi familia. Requirió de gran disciplina, organización y resiliencia para administrar el tiempo de manera eficiente”, comentó.
La diversidad de experiencias y trayectorias de los estudiantes enriquece el aprendizaje, pero también exige una alta capacidad de organización, disciplina y compromiso para cumplir con las distintas demandas que supone una formación de postgrado.
Una mirada transformadora para liderar los negocios
Durante la ceremonia, también se destacó el impacto que la formación de un MBA tiene en el desarrollo profesional de sus egresados, especialmente en un escenario donde la transformación digital está redefiniendo la manera de hacer negocios.
“El MBA entrega una mirada transformadora para comprender en profundidad los negocios, especialmente en el contexto de transformación digital que estamos viviendo. Esa formación y conocimiento les permite avanzar con mayor confianza, asumir nuevos desafíos y seguir creciendo profesionalmente”, afirmó Cortés.
Desde la perspectiva de los graduados, esta transformación se refleja en nuevas capacidades para enfrentar entornos empresariales cada vez más dinámicos. Sebastián González explicó que el programa fortaleció diversas competencias clave para su desarrollo profesional.
“Destacaría especialmente mi capacidad para liderar procesos de adaptación estratégica y comprender cómo integrar la tecnología y los datos en la toma de decisiones. El MBA me ayudó muchísimo a tener una visión más global de los procesos de la empresa y a planificar estrategias de negocios mucho más ágiles enfocadas en la transformación digital, algo que es vital en mi día a día”, señaló González.

Formación con impacto profesional
Además de los conocimientos adquiridos, el egresado destacó que la obtención del grado tuvo un efecto concreto en su trayectoria laboral.
“En mi caso personal, obtener este título fue un factor importante para avanzar profesionalmente. A comienzos de año postulé a un cargo que requería contar con un magíster de estas características y gracias a ello pude acceder al puesto que hoy desempeño, lo que también significó un aumento significativo de mi renta”, afirmó.
Finalmente, González entregó un mensaje a quienes evalúan cursar un MBA.
“Les diría que se atrevan y den el paso sin dudarlo. Es un camino muy exigente, pero el crecimiento, la visión estratégica y la madurez profesional que adquieres valen cada hora de estudio. Te cambia por completo la perspectiva frente a la toma de decisiones y te entrega la confianza necesaria para liderar e innovar. Sin duda, es una de las mejores inversiones que pueden hacer en su propio futuro”, concluyó.