En Universidad de Las Américas, el diálogo y la mediación son herramientas fundamentales para construir una buena convivencia universitaria. Esta preocupación se ha desarrollado de manera progresiva, con iniciativas orientadas a promover el respeto, el buen trato y la colaboración entre quienes integran la comunidad.
Uno de los primeros hitos de este trabajo fue la conformación de la Comisión Valores, espacio de trabajo triestamental que permitió abordar esta temática y que posteriormente dio origen a la campaña Convive UDLA y al Decálogo de Convivencia Universitaria, declaración institucional que establece los principios y comportamientos esperados en la relación entre los integrantes de la Universidad.

En 2022, un trabajo de diagnóstico realizado junto a los equipos de bienestar permitió identificar los principales focos que afectaban a los estudiantes. Entre ellos, los conflictos estudiantiles fueron definidos como un ámbito prioritario, evidenciando la necesidad de contar con herramientas que permitieran abordar estas situaciones no solo desde una perspectiva sancionatoria sino también preventiva y formativa.
Como respuesta a este diagnóstico, la Universidad desarrolló el Protocolo de Prevención e Intervención en Conflictos Estudiantiles (EPICE), sancionado mediante decreto de Prorrectoría el 19 de junio de 2024. El documento establece un marco institucional para prevenir, detectar y abordar tempranamente los conflictos entre estudiantes, promoviendo una convivencia basada en el respeto, la inclusión, el diálogo y el buen trato.
En cada campus, la aplicación del EPICE está a cargo de un equipo integrado por el Director de Asuntos Estudiantiles, el Director Académico del campus, un profesional de psicología y un trabajador social. Cuando la situación lo requiere, se puede incorporar al Director de Carrera u otros integrantes de la comunidad universitaria.
¿Cómo funciona el EPICE?
A diferencia de los mecanismos de carácter sancionatorio, como un sumario, el EPICE busca generar espacios para comprender los conflictos y encontrar alternativas de solución colaborativas. Para ello, contempla herramientas como la mediación y la conciliación, siempre que exista voluntad de participación, además de acciones formativas cuando no es posible establecer un proceso de diálogo.
El modelo contempla cuatro niveles de acción: promoción, prevención, intervención y seguimiento.

“En UDLA entendemos la convivencia como un trabajo permanente. Por eso, el EPICE contempla distintos niveles de acción: promovemos el buen trato y el respeto, prevenimos situaciones que puedan afectar la convivencia y, cuando surge un conflicto, buscamos abordarlo de manera constructiva, privilegiando el diálogo, la mediación y la conciliación. Así, no solo actuamos frente a los conflictos, sino que también trabajamos para prevenirlos y fortalecer una buena convivencia en nuestra comunidad universitaria”, asegura Yilda Quintanilla, Directora Nacional de Bienestar y Desarrollo Estudiantil.
EPICE se complementa con distintas iniciativas que se desarrollan durante el año. Entre ellas se encuentra la campaña Súmate, que aborda contenidos relacionados con inclusión, convivencia, bienestar, salud mental y estilos de vida saludable mediante cápsulas, afiches, y redes sociales. También se realizan activaciones sobre convivencia e identidad digital, ferias de bienestar y acciones de sensibilización sobre bullying y ciberbullying.
A esto se suman talleres preventivos sobre convivencia y capacitaciones en gestión colaborativa de conflictos dirigidas a académicos y colaboradores.
Con el EPICE, UDLA consolida una estrategia que articula las distintas etapas de la gestión de la convivencia, fortaleciendo herramientas para abordar los conflictos de manera temprana y constructiva y promoviendo espacios universitarios basados en el respeto, el diálogo y el buen trato.