Inicio » Nuevas generaciones en formación: Santiago Acuña se titula y destaca con “La sociedad bajo las plantas”

Santiago Acuña, estudiante de último año de la Escuela de Animación de UDLA, destaca como uno de los nombres más sobresalientes de su generación. Oriundo de Rancagua y criado en Santiago, ha estado vinculado desde temprana edad al mundo de la animación, influenciado por su entorno familiar, ya que su padre también se desempeña como director en este ámbito. Recientemente rindió su examen de título, obteniendo nota máxima con el cortometraje La sociedad bajo las plantas.

La obra narra la historia de un diminuto insecto que, en un frondoso bosque, ve la luz por primera vez. A lo largo de su crecimiento, atraviesa una serie de experiencias que revelan el delicado equilibrio entre la vida y la muerte dentro del ciclo trófico. A través de su mirada, el cortometraje invita a reflexionar sobre la naturaleza como un espacio donde todo final es, al mismo tiempo, un nuevo comienzo.

Santiago, te titulaste y rendiste tu examen de título. ¿Cómo fue el proceso de realizar un cortometraje, de trabajar de manera colectiva con tus compañeros y cómo evaluaste el resultado de todo este arduo trabajo?

Bueno, para comenzar, nosotros quedamos súper satisfechos con el resultado. Fue mucho trabajo, pero no se nos hizo tan complejo trabajar en equipo, ya que veníamos de realizar el cortometraje de tercero en 3D con un buen grupo. Lo que sí representó un nuevo desafío fue complejizar el cortometraje y llevarlo a otro nivel; eso fue exigente, sobre todo en términos de organización y manejo del tiempo.

Creo que es fundamental ser muy responsable y sincero con uno mismo respecto a lo que se quiere realizar: entender si una obra es viable, si uno tiene las capacidades para desarrollarla y si el equipo está dispuesto a avanzar en conjunto. En nuestro caso, éramos tres y avanzamos siempre alineados. La confianza y contar con un buen equipo son claves para lograr un cortometraje de calidad.

Este no es solo un trabajo entre compañeros, también hay profesores que guían y aconsejan. ¿Cómo fue ese proceso y qué destacarías de esos aportes?

La experiencia con los profesores guía fue muy buena. También recibimos apoyo en áreas como storyboard y animación. En lo personal, no tuvimos ningún conflicto, lo que fue muy importante porque nos permitió fortalecer tanto nuestro trabajo como grupo como la relación con ellos. Sus correcciones fueron clave; uno también debe aprender a no tomarlas como algo personal, sino como parte del crecimiento y la madurez artística.

Con el nivel que manejan los profesores, su aporte fue fundamental. Sin ellos, no habríamos podido lograr el resultado que obtuvimos.

Mirando más atrás, no solo con los profesores guía sino con toda tu formación, ¿cómo evalúas tu paso por la Escuela?

Rescato muchas experiencias con distintos profesores. Creo que uno siempre mantiene su propio criterio, lo que es importante, pero en general ha sido una experiencia muy positiva. Siento que la escuela está bien consolidada y cumple con las expectativas que uno tiene al avanzar desde primer año hasta cuarto. En lo personal, y también como grupo, queríamos enfocarnos más en el 2D, y en ese sentido quedamos muy satisfechos con los profesores que apuntaban al dibujo y a esa área.

Y proyectándote hacia el futuro, ¿qué viene ahora?

Primero, descansar un poco, creo que cualquiera que ha pasado por un proceso de título lo entiende. Después, ojalá seguir aprendiendo y comenzar a trabajar en la industria de la animación 2D. Pero, sobre todo, mantener el estudio constante. Creo que se trata de seguir trabajando, no solo por una necesidad laboral, sino por el deseo de mejorar y seguir desarrollándose como artista.

¿Han pensado en continuar trabajando juntos con tus compañeros en nuevos proyectos?

Por ahora no lo hemos conversado. Creo que lo inmediato será comenzar a trabajar. Me gustaría, eso sí, reencontrarme con ellos en el futuro, quizás ya en un contexto profesional, y desarrollar nuevas piezas con más experiencia y tiempo. Hacerlo de inmediato podría ser apresurado; es mejor avanzar con calma y dejar que la experiencia nos entregue más herramientas.

Durante tu formación, has estado cerca de un estudio de animación vinculado a la Escuela, que además es el único estudio latinoamericano con un Oscar. ¿Eso genera una motivación extra?

Sí, sin duda. Incluso el hecho de verlos en el mismo espacio genera una motivación. Es como un “ojalá llegar ahí”. Se crea una especie de motivación constante, incluso una competencia sana, que impulsa a mejorar y a aspirar a elevar el nivel de la animación nacional.

Y en esa línea, ¿cómo ves la animación en Chile hoy, ahora que estás por integrarte a la industria?

Creo que en los últimos años se ha profesionalizado muchísimo. Hay mucho talento y un nivel muy alto. Si bien seguimos comparándonos con el resto del mundo, creo que hay que seguir avanzando, produciendo contenido propio y profesionalizándose aún más. La idea es seguir creciendo y dar la pelea.

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