La exposición colectiva Création, entre arts et mathématiques, que se presenta en el museo Maison Poincaré del Instituto Henri Poincaré en Paris, Francia, incluye una obra de la artista y académica Rocío Guerrero, quien se desempeña como docente en la Escuela de Arquitectura y en la carrera de Diseño de la Universidad de Las Américas.
Esta muestra reúne a artistas, matemáticos y duplas interdisciplinarias que exploran diversas ramas de la matemática. En este contexto, Rocío Guerrero presenta su proyecto Laboratorios, Nudos y Afectos, el cual se inscribe plenamente en la línea curatorial de la exposición.
El proyecto de la académica UDLA, es una investigación artística interdisciplinaria que explora la potencia conceptual, estética y simbólica de los nudos como objeto de conexión entre las matemáticas y el arte.

Este laboratorio nace del diálogo entre la artista chilena y el divulgador matemático mexicano Darío Alatorre Guzmán.
“El proyecto consiste en convocar a un grupo de personas a un taller de cerámica en el que abordamos la teoría de nudos, no solo desde la matemática, sino también desde su presencia en la cultura, la historia y el arte”, detalló Guerrero.
Asimismo, agregó que “luego, invitamos a los participantes a crear sus propios nudos en cerámica, guiándolos con preguntas como: si fueran un nudo, ¿cuál serían?, ¿cómo se representarían?, ¿cuántas veces se retorcerían sobre sí mismos?, entre otras”.

La exposición, abierta hasta el 25 de julio, reúne 14 obras de artistas y matemáticos de distintas partes del mundo, destacando diversas facetas del proceso creativo y evidenciando cómo ambas disciplinas se enriquecen y dialogan entre sí, tanto en la investigación como en su dimensión social.
“Mientras más me he adentrado en este campo interdisciplinario, más me doy cuenta de que el arte y las matemáticas son bastante similares. El estudio de la matemática pura es altamente abstracto, y sus metodologías de investigación se parecen mucho a los procesos creativos del arte”, explicó la académica.
En esa línea, añadió que “durante mi estadía pude conocer a varios matemáticos, sus investigaciones y sus procesos, y me pareció muy interesante ese vínculo entre ambas disciplinas. Aunque parecen muy distantes, se encuentran en el terreno de la abstracción”.

Paralelamente a la exposición, se le comisionó la realización de una obra para el museo, la cual quedó instalada en su fachada.
“Una de las principales conclusiones de esta experiencia tiene que ver con cómo el trabajo interdisciplinario puede generar nuevo contenido, nuevas preguntas y nuevas formas de pensamiento crítico. Permite imaginar la vida y el futuro de manera más rica y compleja” concluyó Guerrero.