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El uso de técnicas de precisión es fundamental en estos tiempos de cambio climático donde se presentan grandes desafíos como la regeneración del suelo, y el uso eficiente de los recursos como el agua.

En ese contexto, la Escuela de Agronomía reunió durante tres semanas a docentes, académicos y egresados de la carrera en un curso disciplinar donde se abordaron distintas aristas de esta temática. 

La encargada de liderar las dos primeras sesiones fue Alejandra Kemerer, Ingeniera Agrónoma de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional de Entre Ríos, quien expuso “La Agricultura de Precisión como alternativa de manejo” y “Aplicaciones de sensores remotos en Agricultura de Precisión”.

Las clases del18 de octubre, estuvieron a cargo de Fernando Scaramuzza, Ingeniero Agrónomo en la Estación Experimental Agropecuaria Manfredi (INTA), quien abordó la siguiente temática “Tecnificación de herramientas agrícolas precisas: ¿De dónde venimos y hacia dónde vamos?”.

Para finalizar, los asistentes fueron parte de la exposición “La Agricultura de Precisión como nexo entre la producción y el ambiente”, liderada por Rodolfo Bongiovanni, investigador en INTA y profesor de Economía de la Universidad Católica de Córdoba, Argentina.

Sobre el ciclo y la materia trabajada, la Directora de Escuela de Agronomía, Pilar Ulloa, afirmó que “es importante dar a conocer las temáticas de agricultura de precisión a las personas relacionadas a la producción agrícola, y sobre todo a nuestros docentes quienes tienen la oportunidad de vincular su quehacer profesional con la docencia y así llegar también a nuestros estudiantes”.

En esa línea explicó que el uso de las técnicas de precisión, “como uso de sensores, teledetección, sistema de información geográfica, tecnificación de la maquinaria, por mencionar algunas, permiten identificar las necesidades del cultivo con precisión, como el agua, dosis de fertilización, dosis de semilla, uso de pesticidas; así como para conocer las características topográficas del terreno de cultivo, rendimientos, entre otros elementos”.

Con esos datos, “se podrá tomar decisiones con exactitud de los requerimientos del cultivo en sus distintas etapas fenológicas. De esta manera, el agricultor interviene de manera calculada, maximizando la productividad, reduciendo los costos y desperdicios de recursos y contribuyendo a una agricultura sustentable”.

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