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Con el fin de acompañar a la comunidad universitaria y nuevos profesionales en su actualización académica, la Escuela de Medicina Veterinaria llevó a cabo la Primera Jornada Internacional de Medicina Veterinaria en pequeños animales: “Oncología y Dermatología veterinaria”.

Con las palabras de inicio de la Decana de la Facultad de Medicina Veterinaria y Agronomía, Lorena Jofré, en ambas jornadas, los asistentes tuvieron la posibilidad de adquirir conocimientos en las siguientes temáticas: cómo hacer más oncología y curar más pacientes; abordaje del paciente dermatológico, y los 10 tumores más frecuentes del perro: cuál es su manejo integral.

Los expositores fueron Martín Soberano, médico veterinario de la Universidad de Buenos Aires, primer veterinario radioterapeuta de Latinoamérica y presidente de la Sociedad Latinoamericana de Oncología Veterinaria, y Jesús Dueñas, médico veterinario de la Universidad Antonio Nariño, miembro fundador de la Asociación Colombiana de Dermatología Veterinaria y director del área de Dermatología Dr.Vet.

En la ponencia sobre el manejo integral y los tumores de perros, Soberano comenzó explicando que “al momento de enfrentarnos a un animal con ciertas características, siempre tenemos que sacarle por porción de “vida” para identificar el tumor. Esa porción puede ser una célula a través de una aguja, varias células o derechamente un trozo del tumor. La oncología es una estructura que se apoya en la biopsia”.

Sobre la toma de decisiones de un profesional en ese escenario, Soberano explicó que “el principal objetivo es la calidad de vida del animal y, por eso, cuando nos enfrentamos a un paciente oncológico, deben mencionarle al dueño eso. Nuestra gran competencia es la eutanasia. Como profesionales no podemos hacer que ese animal pierda su calidad de vida porque en cualquier momento, por más efectivo que sea el tratamiento, el dueño va a decidir suspender todo”.

Como consejo, el médico veterinario manifestó que “cuando uno está hablando con el dueño del animal, siempre tenemos que pensar qué haríamos nosotros si nuestro perro o gato está en esa posición; eso se llama criterio de decisión”.

Con respecto a los tumores, el profesional apuntó que “lo mejor que puede pasar es que lo vea para hacerle la biopsia, pero qué pasa si no lo veo. Ahí es donde empieza un trabajo clínico porque debemos detener el dolor, la pérdida de peso, tratar una posible herida o trastorno neurológico”.

El manejo del dolor es clave”. Con esa frase, Soberano invitó a los asistentes a conocer en detalle algunos métodos para poder aliviar las molestias del paciente, incluso sin tener un diagnóstico cancerígeno claro.

El primer paso es dar un antinflamatorio no esteroide como el Meloxicam; si sigue el dolor, se le puede sumar un opiáceo débil que puede ser el Tramadol y si con eso no calma, saco lo anteriormente dicho y de doy Morfina”, explicó.

En esa línea, el expositor afirmó que “una de las cosas que se ha descubierto hace muy poco es que el Tramadol se debería dar siempre en dolor oncológico, cosa que iría en contra de la pirámide que explicamos recién. Esto porque las vías de transmisión del dolor serían bloqueadas por este medicamento”.

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