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En el marco del Día Mundial de la Salud, el Instituto Nacional de Derechos Humanos invitó a la docente de la Escuela de Trabajo Social, Daniela Aceituno, a participar del conversatorio «Salud mental y derechos humanos. Reflexiones en torno al trabajo con víctimas de violaciones a los derechos humanos».

La actividad puso al centro de la discusión la necesidad de generar procesos de tipo diagnóstico y reparatorios para las víctimas.

Sobre cómo se ha abordado la búsqueda de justicia y  reparación, la profesional sostuvo que “es una pregunta que debiéramos hacérsela a las víctimas de la dictadura y de la crisis social, porque precisamente, tanto en el contenido de la respuesta como en su evaluación, la política no ha considerado las opiniones, las vivencias, las nociones de justicia, que están en la base de las experiencias de las víctimas. Desde una perspectiva de derechos humanos, la participación resulta crucial en tanto mecanismo que dota de legitimidad el quehacer estatal».

La búsqueda de respuestas integrales, abordadas desde la multidimensionalidad, también fue otro tópico analizado en la jornada. Sobre esto, Aceituno fue clara en sostener “ya no podemos seguir pensando en que las víctimas de trauma ocular o de violencia sexual por ejemplo, requieren acciones específicas en el campo de la salud física sin tomar en cuenta su situación de salud mental. O realizar esfuerzos en materia de protección en aras de la verdad y la justicia sin tener en cuenta la adherencia de las víctimas y los apoyos emocionales y sociales que necesitan para enfrentar esos procesos que son largos y dolorosos”.

En esa misma línea, la representante de UDLA, agregó que «una víctima no sólo es eso, también es una sobreviviente, que ha tenido la valentía de denunciar, de pedir ayuda y que tiene profundos deseos de justicia. El Estado debe garantizarles una escucha, un reconocimiento y una reparación adecuada, además de la generación de medidas decididas de no repetición».

 

 

 

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