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El egresado de la Escuela de Periodismo de UDLA, Arturo Galarce, fue uno de los ganadores del premio «Pobre el que no cambia de mirada”, otorgado por la Alianza Comunicación y Pobreza con el objetivo de reconocer a los periodistas y medios de comunicación que han contribuido a informar sobre las dimensiones de la pobreza, la vulnerabilidad y la exclusión social, potenciando una mirada no estigmatizada y que permita conocer el fenómeno, sus causas y sus características.

Galarce obtuvo el reconocimiento en la categoría “Mejor aporte testimonial”, gracias al reportaje «Escenas de un curso desmembrado por la pandemia», publicado el 1 de agosto de 2020 en la Revista El Sábado.

¿Cómo recibes este premio?

Siempre es bueno que el trabajo que uno hace se reconozca. Como equipo siempre nos esforzamos para hacer un periodismo de calidad, por lo que es reconfortante saber que se reconoce el trabajo que estamos haciendo, especialmente en este período de pandemia donde las cosas han sido difíciles para todos.

¿Por qué te interesó hacer un reportaje sobre el eventual abandono escolar propiciado por el Coronavirus?

La idea surgió cuando nos enteramos de las proyecciones de deserción escolar,  las cuales hablaban que cerca de 80 mil alumnos dejarían de estudiar. Nos llamó la atención y quisimos buscar algún lugar donde ese problema se estuviera presentando. En ese escenario llegamos al Centro Educacional Mariano Latorre de La Pintana, donde los profesores y toda la comunidad escolar estaban muy preocupados por la situación que estaba ocurriendo ahí.

Con la pandemia quedó en evidencia la precariedad a la cual estaban expuestos los estudiantes: no tenían acceso a internet ni a tecnología, había una escasez de planes de internet, de computadores y también existía una crisis al interior de los hogares que estaba obligando a muchos de ellos a dejar de lado sus estudios y tener que salir a trabajar

Ganaste la categoría Mejor aporte testimonial. ¿Por qué elegiste esta forma para dar a conocer la historia?

La decisión pasó por dos elementos. El primero es que el relato coral tiene una virtud muy propia que permite que los protagonistas, de forma intercalada, vayan relatando la historia. Además, da la oportunidad de presentar varios testimonios e ir hilando una historia donde también se pueden enfrentar posturas, generar contradicciones, etc. El relato coral sirve para retratar escenarios donde una comunidad entera está afectada.

¿Qué rol tiene el periodismo en la tarea por mostrar las distintas aristas de la desigualdad existente en el país?

Creo que hay diversos medios de comunicación que han trabajado en esta tarea, no pienso que sea algo exclusivo de los que participaron o ganaron este concurso. Varios han estado a la altura de poder retratar las dificultades que a la gente le ha tocado vivir en la pandemia. El rol que cumple el periodismo, especialmente el de largo aliento como el escrito, es fundamental porque es necesario que vayamos buscando nuevas miradas que iluminen las problemáticas que vive la sociedad.

¿Cómo ves el crecimiento que ha tenido la Escuela de Periodismo de UDLA desde que egresaste?

Me ha tocado participar de la Escuela como profesor y encuentro que lo que están haciendo con la carrera y los estudiantes va en el camino correcto. Están entregándole herramientas a los chicos para que salgan bien preparados al mundo laboral, el cual es mucho más complejo del de hace algunos años atrás; hoy existen más plataformas y espacios donde un periodista puede trabajar y en ese sentido creo que la Escuela lo ha hecho muy bien. Contrataron profesores de primera calidad y eso es un plus porque les permite a los alumnos que vayan egresando dar la pelea en territorios donde quizás, antiguamente, era más difícil abrirnos caminos.

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