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La Rectora de Universidad de Las Américas, Pilar Romaguera, compartió espacio en el Seminario “Las mujeres y el mercado laboral: evolución y expectativas” con la Rectora de la Universidad Santo Tomás, María Olivia Recart, el Director del Centro de Estudios Avanzados sobre Justicia Educacional, Andrés Bernasconi y la Directora Ejecutiva de Comunidad Mujer, Alejandra Sepúlveda.

La “Encuesta de Género y Expectativas Laborales”, realizada en conjunto por la Universidad de Las Américas y la Universidad Santo Tomás, se ejecutó con el propósito de indagar en las percepciones de las egresadas de ambas casas de estudio en relación con su experiencia, expectativas y proyecciones en el ámbito laboral. La encuesta fue aplicada entre marzo y julio de este año, siendo el grupo objetivo las egresadas de UDLA y UST entre 2016 a 2019, según contactos disponibles en cada institución. De esta forma, el total de la muestra lo conformaron 2.341 egresadas.

La motivación para realizar un estudio de esta naturaleza se basa en los variados diagnósticos y análisis acerca de la incorporación de las mujeres al trabajo, que revelan desigualdades y trabas en su inserción laboral. Las estadísticas de nuestro país muestran las diferencias en la forma en que las mujeres se insertan en el mercado laboral remunerado en comparación con los hombres. En términos de participación laboral, las mujeres tienen un 41%, mientras los hombres un 63%, según cifras del INE 2020.

Hoy, durante el Seminario “Las mujeres y el mercado laboral: evolución y expectativas” -moderado por el Director del Centro de Estudios Avanzados sobre Justicia Educacional, Andrés Bernasconi- la Rectora de la Universidad Santo Tomás, María Olivia Recart, sostuvo que “las mujeres participan mucho más en educación superior, sin embargo, eso no se ve reflejado en el ámbito laboral”. Agregó que “el 47% de quienes tienen cargos directivos en la UST somos mujeres y está liderada por una mujer, lo que no es común”.

En tanto, la Rectora de la Universidad de Las Américas, Pilar Romaguera, subrayó que “crear más oportunidades para las mujeres sigue siendo un tema pendiente. Nuestra cultura está marcada por severas prácticas segregacionistas y en donde aún el ser mujer limita el acceso al mundo laboral. Asimismo, la experta añadió que “aportar a la no discriminación es responsabilidad del país, pero también de las universidades, porque nuestra función es lograr una inserción laboral exitosa de nuestras egresadas, las cuales puedan desarrollarse en trabajos que les permitan proyectarse profesionalmente y en donde su voz e ideas sean escuchadas, reconocidas y valoradas”.

Avances y proyecciones

En cuanto a la metodología del análisis, desde el punto de vista etario se agruparon las edades de las encuestadas en dos grupos. El primero, denominado “Jóvenes”, constituido por mujeres que al momento de aplicar la encuesta señalaron tener entre 20 y 29 años. El segundo, denominado en el informe “Adultas”, está compuesto por egresadas mayores de 30 años. Por otra parte, considerando las áreas de formación, se establecieron siete categorías, las cuales se agruparon en una serie de carreras afines. De este modo, el estudio incorpora las áreas de “Administración y Comercio”, “Agropecuaria”, “Ciencias Sociales”, “Derecho”, “Educación”, “Salud” y “Otras”.

Pese a que la encuesta se realizó en un contexto de pandemia, en el cual la Subsecretaría de la Mujer advierte un retroceso de 10 años en la participación de la mujer en el trabajo, las conclusiones del informe revelan opiniones, percepciones y actitudes relativamente positivas en relación con las posibilidades de inserción laboral de las egresadas junto con las expectativas generales de reducción de las limitaciones de acceso de la mujer al trabajo.

Bajo este contexto, en cuanto a los avances y proyecciones en materia de equidad de género y trabajo, las egresadas observan un futuro con espacios de mayor flexibilidad laboral y de cuidados (70%), menores brechas salariales (73%), menos espacios de riesgo en relación con acosos sexuales en el ámbito laboral (62%) y mayores oportunidades laborales (83%).

A su turno, la Directora Ejecutiva de Comunidad Mujer, Alejandra Sepúlveda, planteó que “la sociedad chilena ha levantado un Monte Everest para las mujeres: muchas barreras para el acceso, permanencia y promoción en el mundo laboral”, y entre las más complejas, la maternidad. El estudio realizado por la UST y UDLA, apunta a la maternidad, la experiencia al ingresar al mercado laboral y la edad fértil como los principales factores que perjudican el acceso de las mujeres al mundo laboral. En esa línea, Sepúlveda afirmó que “la autorregulación no funciona en un país como el nuestro, la acción afirmativa y las cuotas temporales son un estándar mínimo para equiparar la cancha”.

Crecimiento personal y profesional

En la línea de acceso a opciones laborales, el 70% de las egresadas señala que las carreras que estudiaron les entregaron oportunidades de crecimiento profesional y personal. Además, un 70% reconoce en el trabajo un espacio de desarrollo personal y profesional, pese a no se sentirse

En cuanto al horizonte de expectativas personales de las egresadas, destaca una marcada proyección de felicidad alta entre estas (80%), asociada principalmente a factores vinculados al bienestar laboral como salario, estabilidad del trabajo y espacios de trabajo capaces de generar satisfacción vocacional. Al llevar lo anterior a cifras puntuales, las “Adultas” (84%) tienden a tener una proyección de felicidad superior que las “Jóvenes” (78%). Por otra parte, las áreas más optimistas corresponden a “Administración y Comercio” (90%), “Educación” (88%) y “Derecho” (87%). Respecto de las emociones asociadas a la experiencia laboral, las egresadas suelen sentirse más contentas (76%), seguras (85%) y respetadas (85%) cuando se encuentran trabajando.

Finalmente, es importante mencionar que todos los indicadores presentados se incrementan de manera considerable cuando las egresadas se desarrollan laboralmente en un espacio que satisface sus intereses. Esta situación tiende a proyectar mayores grados de felicidad tanto en el ámbito personal y laboral, como en aquellos donde se hace referencia explícita a las brechas de género.

 

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