Egresada de la Escuela de Psicología ofrece atenciones gratuitas a profesionales que trabajan en la “primera línea” del COVID-19: “El objetivo es darles contención y dejar regulados a los pacientes”

Publicado el 4 de septiembre de 2020

Karin Contreras se tituló a mediados del 2018 de la Escuela de Psicología del Campus Providencia. Hoy trabaja en el Centro de rehabilitación neuropsicológica, Andes Neurofeedback, y durante esta pandemia ha sido parte de varios proyectos, entre ellos, el de entregar apoyo terapéutico a los trabajadores del área de la salud a través de la Red Acoge Salud.


¿Cómo ha sido enfrentarse, desde el ejercicio de la disciplina, a una pandemia tan compleja como la que estamos viviendo?

Cuando comenzó esta situación pensé que no iba a poder continuar trabajando, pero mi sorpresa fue grande cuando comencé a ver que, con el paso de las semanas, la demanda se vio incrementada por la emergencia sanitaria. Ante ese escenario, propicié un lugar dentro de mi casa para poder atender a los pacientes. Soy parte de la Asociación de Psicoterapeutas EMDR Chile y ahí tampoco podíamos creer el crecimiento que tuvieron las atenciones en línea a raíz de la pandemia.

Las terapias responden a las demandas que ha tenido la comunidad durante este duro proceso que ha significado el COVID-19. Más allá de vivir una pandemia o a estar aislados, muchas personas se han enfrentado a duelos, situaciones traumáticas, violencia intrafamiliar, soledad, y eso causó que la demanda hacia la atención psicológica aumentara. La pandemia afectó a las personas sanas, a las personas que ya tenían trastornos; la verdad es que a todos nos ha significado una readaptación de la vida y de cómo enfrentar los problemas.

Durante esta pandemia has prestado apoyo a la comunidad a través de la Red Salud Acoge. ¿En qué consiste tu labor?

La Red hizo un llamado a los profesionales que trabajan en instituciones de salud mental a ser voluntarios para abordar de forma gratuita la intervención en las personas que trabajan en la primera línea de COVID-19. Son cuatro sesiones con la posibilidad de una continuidad, la cual queda a criterio de cada terapeuta. Yo siempre intento dar más porque el objetivo es darle contención y dejar regulado al paciente, enseñándole recursos adaptativos y prácticos.

La dinámica es formal, ellos nos asignan los pacientes y tenemos protocolos de intervención en crisis que aplicar, para abordar la desensibilización de síntomas agudos por situación COVID-19. Tenemos que comunicarnos con la Red Salud Acoge cuando comenzamos el tratamiento y cuando lo terminamos. Dentro del seguimiento terapéutico, aplicamos un cuestionario (PCL-5) para revisar existencia de TEPT y valorar el indicador de mejora después de haber cumplido un mes de la última cita con el paciente, trabajamos los síntomas más perturbadores del conflicto por causa de la pandemia, lo que está afectando su tarea diaria. Así nosotros nos aseguramos que las personas se encuentran estables y en mi experiencia he podido constatar resultados notoriamente positivos.

¿Con qué escenario te encontraste al trabajar en las terapias con las personas de la “primera línea?”

En general me ha tocado atender a muchas enfermeras de unidades críticas, las cuales les ha tocado convivir con el virus diariamente. Algunas de ellas, han perdido familiares directos y han tenido que continuar con su labor sin realizar el duelo o proceso de despedida; también tienen que estar preocupadas por la protección y la carga emocional que significa el posible contagio. Nadie está del todo tranquilo trabajando en cualquier hospital o clínica.

En relación al duelo, el COVID-19 no te permite reaccionar ni te da licencia para procesar adecuadamente, y si a eso le sumamos la imposibilidad de ir al funeral o haber visto al familiar es aún más difícil. Todas esas instancias o fases, que son parte del duelo y que se deberían haber realizado, las hemos tenido que llevar a cabo de forma virtual en virtud de buscar alternativas y recursos emocionales adaptativos. Hemos buscado en ocasiones rituales posteriores para despedirlos y trabajar con sus frustraciones, angustias o ansiedades.

Tú trabajas con el modelo de terapia psicológica EMDR en el cual el paciente va desensibilizando síntomas traumáticos con una visión más positiva. ¿Cómo funciona esto?

Las siglas significan la Desensibilización y Reprocesamiento a través del Movimiento Ocular. Durante las primeras sesiones uno generalmente atiende en detalle la memoria somática del trauma, porque lo que importa es saber qué es lo que lo tiene fuera de control o desregulado (fuera de su ventana de tolerancia). La terapia de trauma, tiene la fortaleza de tomar aquello que más te incómoda o limita hoy y trabajar esta perturbación, desensibilizando con diferentes protocolos del manejo en crisis y dar mejoras en sus síntomas dentro de la misma sesión. En el caso de las personas del área de la salud, es necesario abordar su trabajo de forma vocacional. La idea es que, a partir de nuevos constructos, entretejidos, recursos propios del paciente que en la vida ya ha logrado y mucho mindfulness, podamos cambiar la posición de la mirada con respecto a lo que ya pasó y dar un presente sin síntomas que no afecten su rol profesional, recordándoles lo relevante de sus acciones en virtud de los próximos pacientes que esperan su ayuda, sus compañeros del turno y esa segunda familia que, si bien es un ambiente laboral, para algunas es su propia familia nuclear.

Los protocolos y estructuras que tiene EMDR facilitan mucho esta instancia porque intervienen con precisión y en relación a la somatización de cada quien, porque cada uno lo siente de diferente manera. EMDR se adapta para ver dónde y cómo duele, chequea haciendo un escaneo del cuerpo y desensibiliza hasta permitir que el paciente esté regulado nuevamente y de forma importante en el hoy, logrando mirar lo ocurrido con otra perspectiva mental como emocional. 

¿Cuál es la importancia de la atención psicológica en tiempos de pandemia?

Lo encuentro altamente relevante. Todas las personas que estamos siendo parte de este momento necesitamos albergarnos de nuevos elementos y recursos; y si antes no los usábamos, este es el momento. La atención terapéutica también está en la figura de un mejor amigo, una tía, una madre, padre o profesor, siempre habrá alguien a quien acudir para pedir ayuda y orientación gratuita.

He recibido a muchas personas que me han dicho “Yo nunca había pedido ayuda, pero ahora no estoy soportando esto”. La pandemia nos ha generado una instancia rica y provechosa en cursos y canales digitales, una propuesta mucho más interesante que antes no teníamos, autores de grandes libros están entregando pautas de atención a pacientes y terapeutas en diferentes medios de comunicación. Cualquier persona que esté en disposición de querer ayuda, la puede tener si la busca.

¿Cómo valoras tu formación en UDLA?

Me gustaría destacar que UDLA, a través de la formación que entrega a sus estudiantes, permite que estos sean capaces no solo de entregar una atención clínica, si bien solo realizamos una práctica, no egresamos con un apellido en el título, somos titulados como “psicólogos”. La parte positiva de eso, es que podemos brindar nuestras asesorías, aprendizajes y experiencias a todo tipo de trabajos en diferentes instituciones o campos de acción.

En lo personal, me gusta mucho más la neuropsicología es por esto que trabajo como terapeuta de trauma, el diagnóstico y rehabilitación neuropsicológica en niños y adultos. Como psicólogos podemos apoyar tratamientos clínicos como deterioro cognitivo, trauma o un ACV, no obstante, la carrera permite que puedas integrar equipos multidisciplinarios en diversas áreas organizacionales como apoyar relaciones laborales como intervención de clima, riesgos psicosociales, áreas comunitarias, instituciones educacionales, en ambientes público o privado. Uno elige y es eso sin duda, lo más reconfortante.

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