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La egresada de Nutrición y Dietética de la Sede Concepción, Claudia San Martín, lidera el emprendimiento “Chef al Volante”, dedicado a repartir almuerzos y cenas a vecinos de distintas comunas del país que se encuentran sin recursos económicos producto de la pandemia.


La iniciativa contó con la asesoría logística y técnica de la profesional de UDLA, quien dirigió la implementación de cocinas de alta gama en camiones de cinco y ocho metros de largo, con el fin de contar con la autorización sanitaria necesaria para poner en marcha este emprendimiento, cuyo dueño es el empresario Marco Bofi.

Aunque el proyecto nació en Concepción, fueron dos comunas de la Región Metropolitana las primeras que se motivaron a contratar este servicio. Es así, como en Las Condes se entregan 1000 cenas y en Colina 500 almuerzos, diariamente, a familias que han visto afectados sus ingresos por la crisis sanitaria que se vive en nuestro país y el mundo.

Asimismo, hace unos días partieron en las localidades de Constitución y Rengo, hasta donde se trasladó la profesional para replicar las labores que realiza para los municipios capitalinos, y esperan pronto concretar nuevos contratos y llegar a más comunas.

¿Cómo es el día a día en “Chef al Volante”?

Ofrezco asesoría nutricional y estoy en la creación de todo lo que pasa en la cocina. Los menús del día los definimos a través de un estudio de mercado; de un total de 36 menú que teníamos, dejamos 14 para que las municipalidades eligieran según sus recursos. A partir de eso, armo las minutas de acuerdo a las calorías, nutrientes, y distintos elementos que necesita una persona en su comida.

¿Por qué estas iniciativas deben contar con el apoyo de nutricionistas?

En un centro de alimentación el rol del nutricionista es súper importante y es un pilar fundamental dentro de una zona de producción. En “Chef al Volante”, trasladamos un casino a un camión y eso incluyó la presencia de un chef, manipuladores de alimentos, la nutricionista, etc. En este caso yo me encargo del control sanitario de los alimentos y además supervisar que se cumplan las rigurosas normas que tenemos para evitar el contagio del COVID-19. Yo soy finalmente quien toma las decisiones con todos los alimentos que entran al camión.

¿Qué consejo nutricional le entregarías a las personas que están liderando proyectos de este tipo o de ollas comunes en apoyo a la comunidad?

Es importante que la alimentación sea totalmente equilibrada, que lleve legumbres, carbohidratos y proteínas; la idea es utilizar elementos que sean de uso tradicional y que puedan ser utilizado dentro de un plato. A diferencia de antes, las calorías no están siendo tan relevantes, sino que lo importante es que el plato de fondo pueda satisfacer la necesidad de hambre de la persona por varias horas y además pueda ahorrar, porque obviamente comiendo en nuestro camión no gasta en gas, luz o agua.

¿Qué ha significado para ti participar en este emprendimiento?

Estoy muy contenta, en terreno se nota que hay mucha necesidad y es fuerte verlo. Por eso, aunque para mí no es fácil trasladarme continuamente de lugar, ya que tengo un hijo de tres años a quién dejo con mis padres, todos los días tomo los resguardos necesarios y voy a trabajar en una labor que me reconforta. Me siento muy agradecida de poder ayudar en estos tiempos tan difíciles (…) Las personas que reciben nuestros alimentos están muy contentas, la recepción ha sido maravillosa.

¿Cuál el papel que jugó UDLA en tu vida?

Cuando uno egresa de la carrera hace un juramento: prestar un servicio a la comunidad. Eso es lo que está pasando ahora, yo como nutricionista, le estoy entregando un servicio a la comunidad. Estoy dispuesta a entregar todos mis conocimientos para que las personas puedan alimentarse correctamente, sobre todo en época de pandemia. Todo lo que sé, se lo debo a UDLA. Si no hubiese tenido una buena enseñanza, no habría estado tan preparada como ahora.

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