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Edison Carrasco actualmente se desempaña como académico investigador y Coordinador de Investigaciones Jurídicas de la Facultad de Derecho de nuestra casa de estudios. El abogado, Doctor en Derecho Penal por la Universidad de Salamanca, España, y Máster en Criminología y Delincuencia Juvenil por la Universidad de Castilla-La Mancha, ha publicado 51 artículos, entre ellos, 18 indexados en Scielo, Scopus y Wos, y 7 libros, siendo el último trabajo el libro “Nueva Constitución en Chile o el desmantelamiento político-jurídico del modelo”.

¿Qué lo motivó a dedicarse a la investigación?

Desde niño tuve curiosidad investigativa y espíritu científico, por lo que la investigación se me dio fácil. La pregunta en mi caso sería más bien, por qué no me dediqué tempranamente a la investigación y las respuestas estarían ligadas a una falta de orientación adecuada sobre el respecto, y a una ausencia de oportunidades en el pasado.

Hoy puedo desarrollar de mejor manera la actividad investigativa, gracias al soporte de la Universidad, y en especial, del apoyo constante del Decano de mi Facultad, Marco Vega, quien, por entender la investigación, otorga el espacio necesario para el libre desarrollo de ella. Esto nos obliga a ser ambiciosos con los objetivos investigativos propuestos, lo que nos hace estar siempre superando las metas personales e institucionales de forma constante.

¿En qué líneas de investigación trabaja y cómo contribuye a la comunidad?

Las líneas de investigación que estoy trabajando en la actualidad se relacionan con el uso de las armas de fuego por particulares, el saqueo y la inflación penal. En el pasado, también trabajé el Derecho Penal sexual y los conflictos de proximidad, entre ellos, la violencia intrafamiliar. También me he acercado a los temas constitucionales con algunos trabajos, ejemplo de ellos es un libro, aunque más desde el ensayo y de la reflexión libre que desde una disciplina en particular.

El hecho de poder instalar en alguien una pregunta, y hacerlo reflexionar en torno a ello, eso ya sería en sí mismo una contribución. En las ciencias sociales, estamos llenos de papersque no dicen mucho, que repiten otros estudios o que sobreabundan en una misma idea. El aporte de una idea original escasea. Yo aspiro a eso, a aportar creativamente, siendo lo creativo lo inusitado. Si fracaso en el intento, eso otros lo juzgarán. Pero al menos pretendo ser el siervo que no entierra su moneda, sino que la invierte y arriesga, aunque en el trayecto pierda, como me ha tocado más de una vez. Prefiero arrepentirme de hacer, y no, de no hacer. El riesgo de la provocación con lo que pueda decir, sería mi mejor contribución.

¿Cuáles son sus principales investigaciones y resultados obtenidos?

Una de mis investigaciones fue un análisis desde la sociología jurídica respecto de los saqueos en Chile en el último período. Este estudio está formalizado en un artículo que se publicó en un preprint (SocArxiv) y en él, sostuve que los saqueos del estallido del 2019 en Chile fueron un indicador de cambio social, así como también, los saqueos durante el terremoto del 27/F del 2010, los cuales no se asemejan a las características de un saqueo en desastres, sino más bien, a los saqueos en conflictos sociales, por lo cual estaban indicando un proceso de cambio social que se estaba desarrollando y que “erupcionó” desde debajo de los hechos ocurridos en el terremoto. Los acontecimientos que han ocurrido luego me estarían dando la razón sobre el punto.

Otra de mis investigaciones ha estado enfocadas a la inflación penal, donde he argumentado que más leyes penales no necesariamente implican un endurecimiento de la penalidad en la vida social, ya que para que dicho fenómeno se produzca, es necesario que el espacio social se mantenga constante. Si éste crece en una proporción similar al aumento de la legislación penal, más leyes penales no significarían más endurecimiento de la penalidad, y solo se estaría ajustando la legislación a una necesidad social de penalidad.

Por ejemplo, hoy en Chile existe una necesidad penal de criminalizar el ámbito de conductas en la criminalidad informática y en la criminalidad de organización, por lo que se requiere de un ajuste mediante más ley penal. Pero en la delincuencia clásica, como los robos, no se requeriría de más legislación penal, puesto que ya existen esas leyes penales.

Los llamados “portonazos” no son nuevos crímenes, son simples formas de un mismo crimen, como lo reflejan los delitos de robo con violencia o intimidación, y más ley penal convirtiéndolo en delito, no solo es redundante, sino que también inflacionario si de aumentar la penalidad de los delitos de robo con violencia o intimidación se trate.  

Los saqueos, por ejemplo, ya se encontraban considerados en el robo con fuerza, no siendo necesaria su criminalización, pero aun así se decidió criminalizarlo, sin importar que es un fenómeno aislado, no habitual, y que siguen normalmente a una conmoción de la estructura social.

¿Cuáles son sus proyecciones en investigación?

Creo que seguir indagando en las líneas de investigación que ya he abordado, profundizando dichos tópicos, pero también, abrir alguna más. Por ejemplo, actualmente he incursionado en conjunto con Alicia Castillo, profesora y Directora de Escuela de Derecho de UDLA, en investigaciones sobre docencia jurídica; específicamente en un artículo que se encuentra publicado este mes en la Revista Pedagogía Universitaria y Didáctica del Derecho. Con la misma académica estamos trabajando a futuro en un Manual sobre derecho de familia con fines docentes.

Además, la Facultad de Derecho tiene como objetivo contar con un grupo de investigación para este año, instancia en la que participaré y que podemos concretar en el corto tiempo puesto que este último semestre se han sumado tres nuevos y excelentes investigadores al área.

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